La mayor batería de Europa está en España y es capaz de generar electricidad durante 16 horas seguidas: está escondida bajo una montaña

La central hidroeléctrica de Cortes-La Muela, en Valencia, utiliza el agua para almacenar energía y generar electricidad durante 16 horas seguidas.

Cortes La Muela 1
Iberdrola utiliza dos grandes embalses para almacenar energía mediante un sistema de bombeo.
26/09/2026 12:00
Actualizado a 26/09/2026 12:00
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España cuenta con una de las mayores instalaciones de almacenamiento energético de Europa, aunque su funcionamiento es muy diferente al de las baterías que se utilizan habitualmente para guardar electricidad. En lugar de recurrir a componentes químicos, esta infraestructura aprovecha la gravedad y millones de metros cúbicos de agua para conservar la energía durante horas y recuperarla cuando el sistema eléctrico necesita aumentar su producción.

Se trata de la central hidroeléctrica de bombeo de Cortes-La Muela, situada en Cortes de Pallás (Valencia), una instalación de Iberdrola que puede suministrar electricidad durante 16 horas consecutivas. Su capacidad resulta especialmente relevante para aprovechar la producción solar y eólica, ya que permite almacenar energía cuando existe un excedente de generación renovable y utilizarla posteriormente, cuando aumenta el consumo o las condiciones meteorológicas reducen la disponibilidad de estas fuentes.

Cortes La Muela
Aprovecha los excedentes para generar electricidad cuando hay más demanda.

Una reserva de electricidad de 24 GWh escondida en una montaña de Valencia

El complejo de Cortes-La Muela dispone de dos grandes depósitos de agua situados a diferentes alturas, conectados mediante enormes conducciones que atraviesan la montaña. El superior ocupa más de un millón de metros cuadrados y puede almacenar hasta 20 hectómetros cúbicos de agua, mientras que el inferior alcanza una capacidad de 114 hectómetros cúbicos. La diferencia de altura entre ambos, de aproximadamente 500 metros, permite aprovechar la energía potencial gravitatoria del agua para producir electricidad.

La instalación comenzó a funcionar en 1985 con la puesta en servicio de La Muela I y amplió su capacidad en 2015 con la incorporación de La Muela II. Ambas centrales cuentan con siete grupos de generación alojados en enormes cavernas excavadas en el interior de la roca, que suman aproximadamente 1.500 MW de potencia. El conjunto puede almacenar hasta 24 GWh de energía y dispone de unos 1.300 MW de potencia de bombeo, lo que permite elevar grandes cantidades de agua hasta el depósito superior.

El funcionamiento de esta infraestructura se basa en aprovechar los momentos en los que existe una mayor disponibilidad de electricidad. Cuando la producción supera las necesidades de consumo, la central utiliza parte de esa energía para impulsar agua desde el embalse inferior hasta el superior. Posteriormente, cuando la demanda aumenta, el agua desciende por las conducciones y acciona las turbinas que generan electricidad. El mismo recurso puede utilizarse repetidamente, aunque el proceso consume más energía durante el bombeo de la que posteriormente consigue recuperar.

La energía solar ha cambiado la forma de utilizar las centrales de bombeo

Durante décadas, este tipo de instalaciones concentró buena parte de sus operaciones de bombeo durante la noche, cuando el consumo eléctrico disminuía y las centrales convencionales continuaban produciendo energía. Sin embargo, el crecimiento de la generación fotovoltaica ha modificado sus horarios de funcionamiento. 

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El depósito almacena millones de metros cúbicos de agua para producir electricidad.

Este cambio permite que las centrales de bombeo desempeñen un papel cada vez más importante en el sistema eléctrico español. Además de almacenar los excedentes renovables, estas instalaciones pueden aumentar o reducir su producción para responder a las necesidades de la red y contribuir a regular parámetros como la frecuencia y la tensión. Su actividad también ha aumentado en los últimos años: la generación mediante bombeo alcanzó los 5.458 GWh en 2024 y los 5.886 GWh en 2025, unas cifras que reflejan el creciente aprovechamiento de esta tecnología.

Sin embargo, el desarrollo de nuevas instalaciones sigue siendo uno de los retos del sector energético. España dispone de alrededor de 6,5 GW de potencia de bombeo hidroeléctrico, mientras que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) establece un objetivo de 22,5 GW de almacenamiento energético para 2030, incluyendo las distintas tecnologías disponibles. La construcción de nuevas centrales de bombeo requiere inversiones elevadas y largos periodos de tramitación y ejecución, que pueden superar una década, por lo que su ampliación deberá combinarse con otras soluciones de almacenamiento para facilitar la integración de las energías renovables.

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