Se cumplen nada menos que veinte años desde que Zero Motorcycles iniciase su actividad, cuando presentó sus primeros prototipos e invitara a experimentados motoristas a seguir disfrutando de la experiencia de conducción, pero ahora sin emitir ruido por ningún tubo de escape ni emisiones contaminantes. Demostrando que la “fiesta” podía continuar, aunque de manera más silenciosa y cuyo precio pasaba por una autonomía más limitada y la particular rutina en la alimentación de su motor eléctrico.
A diferencia de la mayoría de su competencia, hasta ahora el catálogo de Zero no atendía la movilidad urbana como tal. Con la llegada de este portentoso LS1 la cosa cambia. Además de irrumpir en el mercado como el tope de gama en el nicho de los scooter eléctricos mejor equipados.
Diseño moderno y acabados de lujo

El Zero LS1 cuenta con una imagen moderna y actual, protagonizada por su “mirada” formada por el sistema de alumbrado mediante led y ofrece un nivel de acabados de primer nivel. En él destacan detalles como las manetas de los frenos, fabricadas en aluminio con un acabado mecanizado muy logrado y son regulables, lo que permite un ajuste en la distancia al puño enorme; llevadas a su punto más extremo, quedan en posición diagonal con respecto al puño. Vamos, pensadas para cualquier mano. Los estribos para el pasajero también; que quedan plegados e integrados en la carrocería cuando no se usan.
El basculante también llama la atención por su cuidado diseño. Es una pieza de generosas dimensiones construida en aluminio y en la que destaca la sección decreciente de sus brazos. ¡Espectacular!
Otro detalle interesante son los depósitos del líquido de frenos. Quedan a la vista como en los modelos de corte deportivo, en lugar de ir ocultos, y son del tipo translúcido en un discreto tono ahumado. Lo que permite hacerse a la idea en el desgaste de las pastillas de freno, según vaya bajando su nivel; así como resultar totalmente accesibles cuando se requiera el mantenimiento de la reposición del líquido. Se ve que ningún detalle ha quedado al azar en el LS1.
El cuadro de mandos está formado por un panel TFT de cinco pulgadas que alberga abundante información, aunque su tamaño se nos antoja algo reducido para las generosas dimensiones disponibles de la pantalla. Sobre todo la referida a la secundaria, como el recorrido total, parcial o el porcentaje restante de la carga de batería, al menos para nuestra cansada vista. Cuenta con dos tipos de formato para el fondo de la pantalla que cambian de color según la luminosidad del ambiente, y se pueden bloquear a voluntad.
Las piñas son del tipo retro iluminado, lo que facilita la manipulación de sus botones en condiciones de luz escasa.
Una toma de carga con formato USB-A ubicada tras el escudo remata su logrado equipamiento. Además, cuenta con el detalle de disponer también de un espacio específico, a modo de bolsillo, para alojar el teléfono o dispositivo de tamaño contenido que requiera su recarga.
¡Como un guante!

Otro detalle por el que destaca el LS1 es por su cuidada ergonomía, al menos para tallas medias. Con mi 1,76 todo queda a mano y es absolutamente cómodo y habitable. No tropezamos con nada y la superficie plana para los pies permite colocarlos en un amplio rango de posiciones; además de facilitar transportar algún objeto voluminoso que no cupiera en el espacio disponible bajo el asiento. También dispone del habitual gancho tras el escudo para sujetar un bolso o cualquier bolsa. El asiento queda a unos accesibles 780 mm de altura con respecto al suelo. Su mullido cede algo más de lo que nos gustaría, y en esta época del año más calurosa incomoda por la mayor superficie de contacto.
El espacio disponible bajo el asiento permite transportar el cargador de batería y bastantes cosas más. Pero es necesario retirarlo si queremos guardar, por ejemplo, el casco. Nosotros hemos comprobado que cabe uno integral y del tipo deportivo, más voluminoso por los aditamentos aerodinámicos y provisto también de un intercomunicador lateral. Su apertura es desde el conmutador del contacto, que emplea el siempre más cómodo sistema keyless para poder “arrancar” el LS1.

Los espejos retrovisores permiten un amplio campo de visión de todo aquello que suceda a nuestras espaldas, y no supone el menor inconveniente orientarlos para lograr la mejor panorámica trasera.
Tres, dos, uno… ¡Despegamos!

El sistema keyless permite no estar pendiente de la llave de contacto y tras accionar su conmutador ya sólo requiere accionar alguno de los frenos para que el LS1 esté listo para iniciar la marcha. Hay tres modos de conducción: Estándar, Sport y Eco. Diferenciados por la respuesta de su motor. En todos los mapas permite alcanzar los más de 100 km/h leídos en su velocímetro.
El modo Eco apuesta por las salidas más pausadas y con él logramos alcanzar unos 81 km de autonomía en vías rápidas a su máxima velocidad constante, completando todo el perímetro de la M-40 madrileña. Con la comodidad de emplear el asistente del control de velocidad automático para mantener ese ritmo sin esfuerzo alguno. Su mecánica no contempla que la velocidad máxima posible sea mantenida, sí unos 15 km/h por debajo (85 km/h) por lo que al someterlo a este esfuerzo aparece en el cuadro el testigo de fallo, aunque permite seguir imprimiendo ese ritmo tan exigente.
Al alcanzar un nivel de batería del 20% el rendimiento del motor disminuye considerablemente en pro de favorecer la mayor autonomía en esas condiciones de reserva de energía. Como curiosidad, retornamos al punto de recarga en casa con un 0% de batería. Permitiéndo recorrer algo más de un kilómetro adicional pero con el rendimiento del motor ya absolutamente mermado y llegando a detenerse alguna vez.
El cargador que trae no es especialmente aparatoso y sus 800 vatios permiten cargar al completo sus dos baterías de ion-lito de 1,86 kWh en unas cinco horas en cualquier enchufe doméstico. Como decimos, cabe y holgadamente en el hueco que hay bajo el asiento. Si fuera necesario, las baterías se pueden extraer y realizar directamente su recarga. Por ejemplo, en casa o en el centro de trabajo, si en el parking no existiese la posibilidad de recarga.
De manera opcional, hay disponible un cargador con casi el doble de potencia (1.500 w. para ser exactos), que reduce en una hora los tiempos de carga por un precio de 545 €.
Si se requiere una mayor autonomía, Zero contempla incorporar una tercera batería, ya que está prevista su preinstalación. Va alojada bajo el asiento y, evidentemente, limita dicho espacio de carga con su uso. Con ella la autonomía total declarada es de 173 km en uso urbano. Su precio es de 1.205 €. Muy útil en uso constante del scooter con tiempos o puntos de recarga limitados.

Evidentemente, su escenario predilecto es el urbano. Allí ofrece toda la comodidad exigida a un scooter, con especial énfasis en su rodadura gracias al sistema de transmisión mediante correa. Se muestra como todo un streetfighter capacitado para lidiar con los habituales embotellamientos gracias a su agilidad fruto de su peso contenido de 134 kg y una distancia entre ejes de 1.338 mm; y sortear a los demás vehículos con una facilidad pasmosa.
Los responsables de esa agilidad y estabilidad de marcha es el acertado reparto de pesos y su geometría de dirección. Con el motor dispuesto en posición más centrada en lugar de ir en la propia rueda trasera.
Su unidad de potencia cuenta con una capacidad nominal de 3,7 kWh y con una tope de 4,4 kWh, desarrollando una potencia máxima de 11,3 CV y 51 Nm de par motor, que en la rueda se traducen en nada menos que 240 Nm. ¡Y vaya si se notan!
En marcha se muestra algo cabezón su tren delantero, sobre todo cuando el firme es irregular. Es decir, en cualquier calle de Madrid… Entendemos que por una geometría de dirección que apuesta por la inmediatez en los cambios de dirección, y que en este sentido logra a la perfección.
Las suspensiones se muestran cómodas a pesar de los apenas 10 cm de recorrido disponibles en ambos ejes. En concreto, son 109 mm y 104 mm para el tren delantero y trasero, respectivamente.
Y un funcionamiento del ABS junto al control de tracción que pasan desapercibidos salvo que provoquemos su entrada en acción. Al menos en las condiciones de seco y calor extremo en las que realizamos la prueba. Con un tacto en las manetas de los frenos muy bueno, lo que permite dosificar toda su potencia en conducción viva.
“Apatrullando” la ciudad…
En el escenario urbano, intentando respetar el límite de 50 km/h establecido por la Ley, la autonomía que comprobamos fue de 109 km recorridos con un nivel de batería restante del 1%. Es decir, prácticamente los 112 km declarados por Zero.
Los tres modos de conducción permiten adaptar la respuesta del motor a nuestra preferencia de uso. El modo Sport es el más fulgurante, aunque tampoco llega a desbordarnos. Son 11,3 CV el rendimiento máximo a modular. El modo Standard es un término medio, permite abandonar los semáforos con contundencia; y con el Eco se apuesta por reservar energía, en el que encontramos algún vacío de potencia al disponer de todo el rendimiento de golpe. Por ejemplo, al llegar a una detención y antes de parar intentar salir disparados.
Por supuesto, no falta una marcha atrás de manejo intuitivo con sólo pulsar su botón y aplicar la velocidad necesaria mediante el acelerador.

Tope de gama, también en precio
El Zero LS1 ha irrumpido en el mercado como el tope de gama entre su competencia; fruto de su equipamiento, comodidad a los mandos, calidad de rodadura y eficacia en términos de autonomía y conducción. Está disponible en un par de colores: el Perla Blanco de las fotos y un Plata Oscuro (gris) por un precio de 5.275 €. Por su configuración L3e hay que comprobar las subvenciones regionales del Plan Auto+ a las que tiene derecho para “suavizar” ese precio. De largo, el más alto entre su competencia directa.
Todo un tope de gama provisto de todo tipo de ayudas y comodidades y en el que sólo echamos en falta el sistema Autohold, que permite bloquear el freno en parado, especialmente cómodo en las cuestas y así facilitar el inicio de la marcha; así como la información de la autonomía restante que recalcule la distancia disponible según el uso aplicado de su portentoso motor. Por lo demás, es un producto absolutamente recomendable fruto de la comodidad y eficacia a los mandos, junto a su generosa autonomía teniendo en cuenta sus loables prestaciones. Para llevarlo sólo es necesario disponer de 16 años y el carnet A1 o el B con tres años de antigüedad.
