Las siglas MiNaMi esconden el nombre de Sistema de Pilas de Combustible de un Millón de Millas Náuticas -o 1.852.000 km-. Y es el plan recién lanzado por un consorcio formado por cinco empresas y cuatro organizaciones de investigación líderes en Europa, y que ha contado con el respaldo clave de la UE, que ha aportado siete millones de euros.
Pero, ¿qué pretende este proyecto liderado por Europa? En pocas palabras, hacer que el hidrógeno se vuelva un elemento clave para el transporte marítimo del futuro, que ya está pasando a ser eléctrico y lo será mucho más en el futuro. O, siendo más concreto, este proyecto busca que los grandes barcos de transporte pasen a moverse mediante enormes pilas de combustible, que deberán ser capaces de garantizar una duración de 80.000 horas o 1.852.000 km.

Un plan clave que cambiará por completo el transporte marítimo
Si hoy día el 99,9 % de los grandes barcos de transporte marítimo recurren a enormes motores diésel, el proyecto MiNaMi quiere cambiar estos propulsores y sus depósitos de carburante por unas mucho más eficientes pilas de combustible alimentadas por hidrógeno, que moverán los motores eléctricos de los buques de transporte marítimo del futuro próximo
Así, este plan, que arrancó oficialmente el pasado mes de febrero con una reunión de sus socios -PowerCell Sweden, DFDS, Vaisala Oyj, ABB Marine & Ports, Allengra; y las organizaciones de investigación SINTEF, el Centro de Investigación y Tecnología de Hellas (CERTH) y la Fondazione Bruno Kessler- en Finlandia; busca que Europa y la UE se convierta en el líder mundial en el desarrollo de pilas de combustible de gran potencia, del orden de 1.000 kW -un megavatio- o más.
La empresa sueca PowerCell, que ya ha desarrollado pilas de combustible de hidrógeno de hasta 500 kW para el sector del transporte marítimo, es uno de los socios clave de este proyecto; y espera que una pila de combustible de 1 megavatio esté disponible en el mercado ya en 2028.

1.852.000 km y 80.000 horas: dos objetivos a cumplir
Pero no sólo es cuestión de potencia, sino también de fiabilidad y longevidad: dos aspectos clave en el transporte marítimo.
De ahí que dos de los objetivos de este plan estén muy claros: lograr una duración de más de 80.000 horas de funcionamiento y alcanzar una longevidad de un millón de millas náuticas -el equivalente a 1.852.000 km- a una velocidad media de 12,5 nudos o, lo que es lo mismo, a 23,15 km/h.
Una velocidad inferior a la media que alcanza, por ejemplo un buque cisterna -entre 14 y 19 nudos- o un barco de transporte de contenedores, que se cifra entre los 19 y 24 nudos. Eso no quiere decir que los barcos eléctricos del futuro vayan a ser más lentos, sino que se trata, simplemente de un requisito técnico para las futuras pilas de combustible alimentadas por hidrógeno.
Una tecnología que se vuelve cada vez más necesaria, ya que como afirman desde VTT, el transporte marítimo ya representa casi el 3 % del total de las emisiones globales de gases de efecto invernadero en todo el planeta.
Todo parece indicar que el hidrógeno podría ser la llave para un futuro transporte marítimo sin emisiones, máxime cuando Andreas Bodén, el director de tecnología de PowerCell Group, se muestra muy confiado en este plan liderado por Europa y señala que, “en los últimos años, hemos lanzado una nueva generación de pilas de combustible con una estabilidad, rendimiento y una durabilidad industrial significativamente mejorados. MiNaMi supone el siguiente paso natural, ampliando estas capacidades hacia una vida útil extralarga y a escala de megavatios [de capacidad]”.

