La firma francesa, bajo su filial Van Rysel, tiene una bicicleta eléctrica de carretera que, por precio, diseño y componentes, tiene todas las papeletas de ser una top ventas dentro de una categoría en la que las ebikes no están precisamente despuntando.
Esta Van Rysel E-EDR CF parece de todo menos una bicicleta eléctrica, por eso pensamos que podría ser una montura muy demandada: y es que el ciclismo de carretera, siempre más conservador que otras modalidades, necesita bicicletas eléctricas que no lo parezcan, tanto por estética como por forma de entregar la potencia.

Grupo motriz minimalista
Una de las características que hace que una eBike no lo parezca es el motor en el buje de la rueda: al dejar la zona del pedalier libre, a simple vista no se advierte que la bicicleta sea eléctrica. En este caso, Decathlon ha optado por el motor Mahle X20, el mejor de buje que posee: tiene una potencia máxima de 275 W y un par de 65 Nm.

Su enfoque es de aporte ligero, es decir, que va ligado a la potencia y cadencia de pedalada desarrollada por el propio ciclista. De esa manera, su aporte es muy natural, sintiéndose como una extensión de la fuerza que aplica el usuario. La batería, por su parte, está discretamente integrada en el tubo diagonal y tiene 350 Wh de capacidad, suficiente para el planteamiento de la Van Rysel E-EDR CF.

La marca dice que se pueden recorrer hasta 150 km. No obstante, se ofrece opcionalmente un extensor de rango de 171 Wh (se ubica en el portabidón) que aumenta la autonomía en, aproximadamente, otros 50 km.

Cuadro de carbono con un enfoque de gran fondo
Aunque por diseño esta Van Rysel E-EDR CF podría parecer una mezcla de bicicleta escaladora con toques aero, hay que decir que, como la mayoría de las eBikes de carretera, se enmarca en la categoría del gran fondo. Y es que su hábitat está en rutas de mucho kilometraje, alternando cualquier tipo de escenario y brindando la mayor comodidad posible a sus usuarios.
El cuadro tiene una grandes acabados, con los latiguillos de freno ocultos, lo que le otorga una estética muy limpia. La transmisión, al ser electrónica, carece de cables (bueno, solo está el que lleva la alimentación al desviador trasero).

La ligereza que innprime la fibra de carbono del cuadro, sumada a las ruedas, manillar y tija también en carbono, hacen que el peso de la Van Rysel E-EDR CF se mantenga en un límite muy razonable: 12 kg.
Buena relación calidad-precio
Hay que decir que hay bicicletas de carretera sin motor, con un equipamiento similar al de nuestra protagonista que cuestan lo mismo o incluso más, lo que da una idea del buen precio de la Van Rysel E-EDR CF. Y es que por 5.500 euros tenemos una transmisión Shimano Ultegra Di2 de accionamiento electrónico y unas ruedas Van Rysel VR35 en fibra de carbono, entre otros detalles exclusivos.
Ficha técnica Van Rysel E-EDR CF (5.500 euros)

- Cuadro: fibra de carbono (1.120 gramos)
- Motor: Mahle X20
- Batería: Mahle 350 Wh
- Transmisión: Shimano Ultegra Di2 2x12 (plato 50/34 - cassette 11/34)
- Frenos: Shimano Ultegra Hyd
- Ruedas: Van Rysel VR35 Carbon
- Neumáticos: Continental Grand Prix 5000 700x32
- Manillar: Deda X VR Carbon
- Sillín: Decathlon Road Light
- Peso: 12 kg
Hay que decir que las bicicletas de carretera no tienen, de momento, el tirón de las de montaña. Pero, con bicicletas como esta Van Rysel E-EDR CF la cosa puede cambiar: y es que, a simple vista, nadie podrá decir que se trata de una bicicleta eléctrica. Además, la unidad motriz de aporte light es ideal porque 'deja hacer' mucho a su usuario.
Y es que, además, una bicicleta de carretera rodará la mayor parte del tiempo por encima de los 25 km/h, por lo que el motor no asistirá, permitiendo un pilotaje totalmente 'muscular'. Y solo en momentos críticos (fuertes pendientes) comenzará a 'empujarnos' sutilmente. Más información en: Van Rysel E-EDR CF