La apuesta por el hidrógeno prometía transformar la recogida de residuos en Heidelberg, una ciudad alemana que en 2023 incorporó a su flota municipal un camión de basura equipado con una pila de combustible. El vehículo, adquirido por casi 1.200.000 euros, debía demostrar que esta tecnología podía sustituir al diésel en uno de los trabajos más exigentes del transporte urbano. Sin embargo, apenas tres años después de su presentación, el Ayuntamiento ha decidido abandonar su sistema de propulsión original y sustituirlo por uno convencional.
La decisión responde a unos problemas de fiabilidad que han impedido utilizar el camión con normalidad desde su incorporación al servicio. Según la documentación municipal, el vehículo ha permanecido inactivo durante aproximadamente el 64% de los días registrados entre 2023 y agosto de 2026. La situación ha llegado a tal extremo que el consistorio ha aprobado una partida adicional de 240.000 euros para instalar un nuevo chasis con motor diésel y recuperar su capacidad de trabajo.

El proyecto había nacido con unas expectativas muy diferentes. El Ayuntamiento adquirió el camión en 2022 por 1.199.981 euros, de los cuales 744.241,50 euros procedían de una subvención pública vinculada al programa H2Rivers. Su presentación oficial tuvo lugar en marzo de 2023, cuando las autoridades municipales lo mostraron como un paso importante hacia una recogida de residuos sin emisiones locales. Entonces, el vehículo debía servir también para comprobar las posibilidades del hidrógeno en condiciones reales de funcionamiento.
Un camión de casi 1.200.000 euros que estuvo parado el 64% del tiempo
Los resultados recogidos por el Ayuntamiento revelan hasta qué punto se han alejado las expectativas iniciales de la realidad. Entre 2023 y el 7 de agosto de 2026 se contabilizaron 833 días de actividad potencial, pero el camión únicamente pudo trabajar durante 300. Los otros 533 se repartieron entre 346 jornadas en el taller y 187 días adicionales de inactividad, lo que representa una tasa de indisponibilidad del 63,99%.
Lo más preocupante es que los problemas se han agravado con el paso del tiempo. En 2023, el vehículo estuvo inactivo el 43,87% de los días registrados, un porcentaje que aumentó hasta el 53,75% en 2024. Un año después, la situación empeoró considerablemente: durante todo 2025 solo pudo prestar servicio 41 de los 220 días contabilizados. En otras palabras, permaneció fuera de funcionamiento durante el 81,36% del periodo analizado.

Las cifras provisionales de 2026 tampoco muestran una recuperación. Hasta el 7 de agosto, el camión había acumulado 73 jornadas en el taller y otros 52 días parado, frente a únicamente 23 días de servicio efectivo. Esto supone una tasa de inactividad del 84,46%, la más elevada desde que comenzó a utilizarse. Para garantizar la recogida de residuos, los servicios municipales han tenido que recurrir constantemente a un vehículo antiguo de reserva.
Ante esta situación, el Ayuntamiento encargó una evaluación técnica para determinar si todavía era posible recuperar la fiabilidad del camión. Las conclusiones fueron especialmente negativas: los responsables municipales consideran que el vehículo no podrá alcanzar un funcionamiento permanentemente fiable. La administración asegura, además, que ha consultado con otros operadores municipales y que varios han comunicado problemas y periodos de inactividad comparables en sus propios camiones de hidrógeno.
Gastarán otros 240.000 euros para convertirlo a diésel
La solución elegida por Heidelberg consiste en conservar parte del camión y sustituir por completo su sistema de propulsión. Para ello, el Ayuntamiento comprará un nuevo chasis con motor convencional sobre el que instalará la estructura de recogida de residuos y el mecanismo de elevación de contenedores que ya tiene el vehículo. El antiguo chasis de hidrógeno se aprovechará como fuente de piezas de recambio para la flota municipal.
La operación tendrá un coste estimado de 240.000 euros, una cantidad que el Ayuntamiento considera más asumible que adquirir otro camión de basura. Según los cálculos municipales, comprar uno nuevo de características comparables supondría desembolsar unos 426.200 euros. De esta manera, reutilizar la carrocería y sustituir el sistema de propulsión permitirá evitar un gasto adicional de 186.200 euros frente a la alternativa de adquirir un vehículo completo.
El Comité Principal y de Finanzas del Ayuntamiento aprobó por unanimidad la financiación de esta reconversión el pasado 30 de septiembre. No obstante, el cambio al diésel todavía no se ha materializado. El consistorio calcula que serán necesarios aproximadamente doce meses para recibir el nuevo chasis y completar los trabajos, que realizará una empresa especializada. La dotación presupuestaria correspondiente está prevista para 2027.
Un proyecto de hidrógeno que no ha cumplido las expectativas
El camión fue desarrollado sobre la base de un Mercedes-Benz eEconic, con un sistema eléctrico apoyado por una pila de combustible de hidrógeno y una estructura de recogida de residuos de Zöller-Kipper. Disponía de cuatro depósitos capaces de almacenar 16,8 kilogramos de hidrógeno y una pila de combustible de 30 kW. Sobre el papel, su autonomía rondaba los 250 kilómetros, suficientes para numerosas rutas municipales de recogida de basura.

Su incorporación formaba parte de H2Rivers, una iniciativa destinada a impulsar el hidrógeno en la región alemana de Rin-Neckar y en la que también participaron Mannheim y Ludwigshafen, que recibieron vehículos similares. El objetivo era avanzar hacia una movilidad con menos emisiones y obtener experiencia práctica con una tecnología que todavía se encontraba en una fase temprana de desarrollo para el transporte pesado.
El caso de Heidelberg pone de manifiesto las dificultades que pueden surgir cuando una tecnología todavía poco madura se utiliza en servicios que necesitan una elevada disponibilidad. La documentación municipal acredita las averías y el elevado tiempo de inactividad, aunque no detalla qué componentes han causado los fallos ni analiza una posible reconversión a un sistema exclusivamente eléctrico de batería. Lo que sí está confirmado es que, tras invertir casi 1.200.000 euros en un camión de hidrógeno, la ciudad ha optado por gastar otros 240.000 euros para devolverlo al diésel.
