La electrificación del transporte pesado está abriendo nuevas oportunidades de negocio para los grandes proveedores de la industria del automóvil. Aunque los camiones eléctricos eliminan numerosos componentes mecánicos presentes en los modelos diésel, también permiten integrar sistemas de propulsión de mayor valor tecnológico y económico. Para algunas empresas, esta transformación puede traducirse en un incremento considerable de los ingresos por vehículo.
Es el caso de ZF, uno de los mayores fabricantes de componentes para automóviles y vehículos industriales del mundo, que ha identificado en los camiones eléctricos una oportunidad para ampliar su negocio. La compañía alemana pretende incrementar la facturación de su división de vehículos industriales desde los 7.800 millones de euros de 2025 hasta aproximadamente 9.000 millones en un plazo de tres o cuatro años.
Andreas Moser, miembro del consejo de administración de ZF y responsable de su división de vehículos industriales, ha explicado una de las principales razones de esta estrategia: un eje de propulsión eléctrico puede integrar las funciones de varios componentes que, en un camión de combustión, se encuentran separados.

Un solo sistema eléctrico sustituye varios componentes tradicionales
La diferencia está en cómo se construye el sistema de propulsión. En un camión diésel convencional, el movimiento se genera en un motor de combustión y se transmite a las ruedas mediante una caja de cambios, un árbol de transmisión y un conjunto de ejes y engranajes.
En cambio, determinadas arquitecturas de propulsión eléctrica permiten reunir el motor eléctrico, los engranajes reductores y los elementos de transmisión en un sistema compacto integrado en el eje.
Esta transformación modifica el negocio de los proveedores. Mientras que en un vehículo convencional una empresa puede encargarse de suministrar determinados componentes, en uno eléctrico tiene la posibilidad de proporcionar un conjunto de propulsión más completo.
Para ZF, esto significa que puede aumentar el valor económico de los sistemas que vende por cada camión fabricado, aunque el vehículo necesite menos elementos mecánicos independientes.
La compañía no ha detallado cuánto aumenta exactamente ese valor en un camión eléctrico respecto a uno diésel, pero considera esta integración tecnológica uno de los motores de crecimiento de su división industrial.
No se trata necesariamente de que fabricar un camión eléctrico resulte más caro por incorporar estos sistemas, sino de que el proveedor puede asumir una mayor parte del conjunto de propulsión y, por tanto, del valor de los componentes suministrados al fabricante.
ZF quiere alcanzar los 9.000 millones de euros de facturación
La compañía alemana se ha marcado un objetivo de crecimiento significativo para los próximos ejercicios. Su división Commercial Vehicle Solutions, especializada en tecnologías para camiones, autobuses y otros vehículos industriales, registró aproximadamente 7.800 millones de euros de ingresos en 2025.
Su propósito es elevar esa cifra hasta unos 9.000 millones de euros en tres o cuatro años, lo que representa un crecimiento acumulado cercano al 15%.
La electrificación será uno de los impulsores de esa expansión, junto con la adjudicación de nuevos contratos y el desarrollo del negocio en mercados internacionales.
La estrategia no depende exclusivamente de vender más camiones o de aumentar su producción mundial. También contempla incrementar el valor de los sistemas tecnológicos que ZF puede suministrar a cada vehículo.
Esto resulta especialmente importante para los grandes fabricantes de componentes, que están adaptando sus negocios a una industria en la que los motores eléctricos, la electrónica de potencia y los sistemas de control están adquiriendo un protagonismo creciente.

India y China serán fundamentales para el crecimiento
Otro de los grandes objetivos de ZF es ampliar su presencia en Asia, especialmente en India, donde la compañía considera que existe un importante potencial de desarrollo para el transporte industrial.
Según los datos expuestos por Moser, el valor medio de los componentes que ZF suministra por vehículo comercial en India ronda los 500 euros. El directivo considera que esa cifra puede aumentar conforme los fabricantes incorporen transmisiones automatizadas y nuevas tecnologías de propulsión electrificada.
La empresa dispone de centros de producción y equipos de ingeniería en el país, lo que le permite desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades de los fabricantes locales.
China también ocupa un lugar destacado en esta estrategia. ZF ha impulsado la producción local de sistemas de propulsión eléctrica para reforzar su posición en un mercado donde los fabricantes están incrementando su capacidad de desarrollo y exportación de vehículos industriales.
El escenario internacional, sin embargo, no es homogéneo. Mientras Europa atraviesa un periodo de incertidumbre en el mercado de vehículos industriales, India representa una de las oportunidades de crecimiento para los próximos años.
La transformación de los camiones va mucho más allá del motor eléctrico
ZF también está reforzando su actividad en electrónica, sistemas avanzados de asistencia a la conducción y software.
La digitalización de los vehículos industriales obliga a desarrollar tecnologías cada vez más complejas, desde sistemas de seguridad activa hasta soluciones capaces de gestionar electrónicamente diferentes funciones del camión.
La compañía está trabajando en plataformas de software compartidas que permitan reducir los costes de ingeniería y aprovechar soluciones comunes en distintos vehículos y mercados.
La transformación supone, por tanto, un cambio en el modelo de negocio de los proveedores tradicionales. Los componentes mecánicos siguen siendo fundamentales, pero los sistemas integrados, la electrónica y el software están ganando peso en el valor de los vehículos.
La electrificación puede convertirse así en una oportunidad industrial incluso para compañías históricamente vinculadas a las transmisiones y los sistemas mecánicos convencionales. El camión eléctrico puede necesitar menos piezas, pero también permite a determinados proveedores suministrar una mayor parte de su tecnología y aumentar la facturación que obtienen por cada unidad.