El futuro de los coches eléctricos pasa, al menos a corto plazo, por el auge de los coches eléctricos de autonomía extendida (EREV), un tipo de mecánica que guarda cierto paralelismo con los híbridos enchufables (PHEV) en tanto a que elimina la ansiedad por la autonomía. Es un sistema de propulsión que se puede aplicar a otros vehículos y el análisis más reciente de FEV Group revela que los camiones eléctricos equipados con este sistema logran una reducción significativa en el coste total de propiedad (TCO) en comparación con los camiones diésel convencionales.
El estudio muestra que, dependiendo del ciclo de conducción, los camiones con “range extender” pueden reducir el TCO en hasta un 33 % frente a vehículos diésel tradicionales. Incluso en los escenarios menos favorables, entre los que está el transporte de larga distancia, la reducción del oste de propiedad todavía llega hasta el 14 %.

Un sistema apropiado para la gestión de flotas
Una de las claves de esta mejora económica es la configuración del extensor de autonomía. En lugar de depender exclusivamente de una batería de gran tamaño, estos camiones utilizan una batería de capacidad moderada combinada con un motor generador que actúa como apoyo cuando la batería se agota. Esto permite mantener una gran parte de la operación en modo eléctrico, reduciendo los costes de energía y emisiones, mientras se minimiza la dependencia de infraestructura de recarga rápida pública de alta potencia.
Aterrizándolo en números, un camión completamente eléctrico de largo recorrido suele requerir alrededor de unos 560 kWh de batería para poder cubrir las distancias que se le exigen, mientras que un camión eléctrico de autonomía extendida puede funcionar con una batería de 280 kWh. Esta no solo es más barata de producir e instalar, sino que también aligera el vehículo, lo que a su vez permite aumentar la carga útil disponible.
Otro beneficio es que, con esta capacidad de batería y recurriendo a carga alterna (CA) más lenta, por ejemplo a 22 kW, en los depósitos de las flotas durante la noche es posible recargar hasta unos 240 kWh durante cada jornada, es decir, prácticamente todo lo que se va a utilizar en un día de trabajo. Esto permite una operatividad sin tener que depender de estaciones de carga ultrarrápidas o de megavatios. Para los operadores de flotas, significa que no es necesario invertir grandes sumas de dinero en infraestructura de recarga de alta potencia antes de poder electrificar de forma rentable su parque de camiones.
Una reducción de emisiones importante
Más allá de la economía, el análisis también pone de manifiesto un impacto ecológico notable. Dependiendo del perfil de uso, los camiones range extender pueden lograr reducciones de hasta un 82 % en el potencial de calentamiento global en comparación con camiones diésel convencionales.
El Dr. Norbert W. Alt, director de operaciones del Grupo FEV, explica: “Nuestro análisis demuestra claramente que el extensor de autonomía hace que los camiones eléctricos sean inmediatamente viables económica y ecológicamente, sin esperar a la expansión generalizada de la infraestructura de carga de alto rendimiento. Esto es precisamente lo crucial en el transporte de larga distancia”.
Para validar estos resultados en condiciones reales, la compañía está desarrollando vehículos de demostración junto con clientes y socios del sector, con el objetivo de trasladar estos conocimientos técnicos a soluciones comerciales viables.
