El valor residual es un aspecto al que muchos compradores de coches no otorgan mucha importancia, pero que es relevante para aquellos que gustan de cambiar de vehículo con relativa frecuencia. No todos los mantienen igual, lo que deja claro que no todo automóvil supone una inversión igual de interesante. La llegada de nuevos sistemas de propulsión, como los híbridos (HEV y PHEV) o los 100 % eléctricos (EV) han introducido nuevos actores en el mercado, pero, ¿cómo resisten el paso del tiempo?
Un nuevo estudio de iSeeCars permite analizar con bastante precisión el comportamiento específico de estas dos tipologías de automóviles tomando como base millones de vehículos, lo que hace que sea bastante preciso, sobre la depreciación media que experimentan tras los cinco primeros años de estar en el mercado. La conclusión más clara es que híbridos y eléctricos siguen caminos muy diferentes.

La depreciación de los eléctricos es superior a la media
En el caso de los coches de baterías, los datos muestran una situación claramente desfavorable en términos generales, aunque con diferencias importantes entre modelos. El valor medio que retienen los eléctricos tras cinco años se sitúa en torno al 39,2 %, lo que implica una depreciación considerablemente superior a la de otras motorizaciones. Sin embargo, dentro de este contexto, la compañía establece una clasificación de los modelos eléctricos que mejor conservan su valor.
En primer lugar aparece el Porsche Taycan, que logra retener aproximadamente un 53,1 % de su valor inicial. Le siguen el Dodge Charger eléctrico (52,1 %) y el Fiat 500e (51,7 %), todos ellos claramente por encima de la media del segmento. La clasificación continúa con modelos como el Maserati GranTurismo, el Mini, el Hyundai IONIQ 5 N y el Tesla Model 3, entre otros.
Esta lista refleja que, aunque algunos eléctricos premium o de nicho logran contener mejor la depreciación, la mayoría sigue estando por debajo de los niveles de retención de valor de otras tecnologías. Karl Brauer, analista ejecutivo de iSeeCars, explica: “Los vehículos eléctricos cuestan sistemáticamente más que el modelo equivalente de gasolina o híbrido. Ese elevado coste inicial acaba perjudicando a los coches eléctricos en el mercado de segunda mano, donde los compradores no están dispuestos a pagar ese precio extra”.
Los coches híbridos tienen una situación mejor
Por el contrario, los coches híbridos presentan un comportamiento mucho más sólido en cuanto a conservación de valor. Varios modelos equipados con estas motorizaciones superan ampliamente el 65 % de valor retenido tras cinco años, situándose muy por encima de los eléctricos. En la clasificación de híbridos con mejor valor residual, el primer puesto lo ocupa el Honda Prelude, con una retención del 72,1 %. Le siguen el Toyota Sienna (71,0 %) y el Toyota Corolla (70,2 %). A continuación, aparecen otros modelos destacados como el Honda Civic (69,7 %), el Toyota Prius Plug-in Hybrid (68,7 %) y el Toyota Prius convencional (68,1 %).

De esto se extrae que los híbridos no solo presentan una menor depreciación, sino que además muestran una gran consistencia entre modelos, especialmente en marcas generalistas. A este respecto, Brauer señala: “Las marcas de lujo vuelven a quedar rezagadas frente a los modelos convencionales, como se puede apreciar en los híbridos con menor valor de reventa. Sin embargo, incluso los tres modelos híbridos de lujo peor valorados conservan prácticamente el mismo valor que un coche eléctrico medio”.
El estudio señala que esto se debe a que los híbridos tienen una demanda constante, porque son modelos que combinan eficiencia de combustible y un amplio atractivo para el consumidor, sin la ansiedad por la autonomía ni el riesgo de reventa que suponen los automóviles completamente eléctricos.
