Volkswagen llevaba años prometiendo un coche eléctrico más accesible que acercara la movilidad ‘cero emisiones’ a un público mucho más amplio. Ese momento ya ha llegado con el nuevo ID. Polo, un modelo que recupera uno de los nombres más emblemáticos de la firma para dar el salto definitivo a la electrificación. Fabricado en la planta de Martorell (Barcelona), se posiciona como el lanzamiento más importante de la marca en los últimos años.
La gama española arranca con el acabado Life, una versión que apuesta por ofrecer un equipamiento muy completo desde el primer escalón sin disparar el precio. Aunque existen variantes más potentes y con mayor autonomía, esta configuración reúne todo lo necesario para quienes buscan un coche eléctrico eminentemente urbano, eficiente y con la calidad de construcción habitual de Volkswagen.

Un diseño ya conocido por todos
A diferencia de otros modelos eléctricos que han apostado por una imagen muy futurista, el Volkswagen ID. Polo mantiene una estética muy cercana a la del Polo de combustión. Sus líneas cuentan con unas proporciones muy familiares para cualquier conductor europeo. El frontal prescinde de una gran parrilla al no necesitar refrigeración convencional, mientras que unos faros LED estilizados unidos por una fina moldura iluminada aportan un aspecto moderno sin resultar excesivamente llamativo.
Con algo más de 4 metros de longitud, el ID. Polo aprovecha la nueva plataforma MEB+ para ofrecer una distancia entre ejes muy generosa en relación con su tamaño exterior. Esto permite desplazar las ruedas hacia los extremos de la carrocería, mejorando tanto la estabilidad como el espacio disponible para los ocupantes.
Además, el acabado Life incorpora de serie llantas de aleación de 18 pulgadas, climatizador, sensores de aparcamiento, cámara trasera y un completo paquete de asistentes a la conducción, por lo que no transmite en ningún momento la sensación de tratarse de una versión de acceso. Otro de sus puntos fuertes es la practicidad. Volkswagen anuncia un maletero de 441 litros, una cifra muy superior a la de la mayoría de utilitarios eléctricos actuales y que incluso rivaliza con la de algunos compactos del segmento superior.

Un interior muy alejado de lo que entendemos por un coche ‘de acceso’
El habitáculo sigue la misma filosofía que el exterior. Volkswagen ha apostado por un diseño limpio, con materiales agradables al tacto en las zonas más visibles y una clara mejora ergonómica respecto a los primeros modelos de la familia ID. Regresan los mandos físicos para funciones como la climatización, una decisión que responde directamente a las críticas recibidas por anteriores eléctricos de la marca. La instrumentación digital y la pantalla central se incluyen de serie y concentran la mayor parte de las funciones.
En el caso de esta versión de acceso, el interior se encuentra con asientos tapizados en tela ‘Negro Soul’. En el resto de aspectos o materiales, en ningún momento da la sensación de estar ante un coche con el acabado de entrada. Es todo prácticamente idéntico a como lo ofrecen otras opciones más elitistas o equipadas. Además, el salpicadero incorpora la banda luminosa ID. Light, capaz de comunicar información al conductor mediante señales visuales.
Uno de los mayores beneficiados por la plataforma específica para eléctricos es el espacio interior. La ausencia de túnel de transmisión, un suelo completamente plano y una batalla más larga permiten disfrutar de unas plazas traseras especialmente amplias para un coche de este tamaño. En conjunto, transmite una sensación de vehículo de un segmento superior tanto por habitabilidad como por tecnología.

Una nueva mecánica eléctrica de acceso
La versión Life disponible actualmente en España como versión de acceso cuenta con un motor eléctrico de 116 CV asociado a una batería de 37 kWh de capacidad. Gracias a este conjunto, homologa una autonomía de hasta 318 kilómetros en ciclo WLTP, aunque puede alcanzar bastante más en recorridos exclusivamente urbanos. Son cifras que permiten utilizar el coche con total tranquilidad tanto en el día a día como en desplazamientos de media distancia, situándolo entre las referencias de su categoría.
La batería admite cargas rápidas en corriente continua de hasta 88 kW, suficientes para pasar del 10 al 80 % de la capacidad en unos 23 minutos cuando se utiliza un punto de carga adecuado. El consumo homologado se mueve entre los 9,2 y los 14,1 kWh/100 km, unos registros muy competitivos que anticipan unos costes de utilización especialmente bajos. Además, es capaz de ejecutar el 0 a 100 km/h en 10,6 segundos y firmar una velocidad punta de 160 km/h.

Precio del Volkswagen ID. Polo en España
El Volkswagen ID. Polo Life tiene un precio de exacto de 29.270 euros, sin incluir ningún tipo de ayuda o descuento disponible. No obstante, esta cifra puede bajar considerablemente hasta los 19.905 euros si se le aplican todas las posibilidades. Dichas rebajas, según el configurador oficial de Volkswagen son: Plan Auto+ (4.500 euros), ‘Bienvenido a Volkswagen’ (2.050 euros), Bonificación por financiación (605 euros), campaña CAES (1.000 euros) y Plan Auto+ marca (1.210 euros).
Incluso sin tener en cuenta estos incentivos, el ID. Polo se sitúa como uno de los eléctricos más competitivos de la marca y uno de los más llamativos del segmento. Además, supone un importante paso adelante respecto a los anteriores modelos de la familia ID., tanto por calidad como por autonomía, equipamiento y relación entre precio y prestaciones.