El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, dirigido por Óscar Puente, ha puesto en marcha un ambicioso plan para enfrentar una de las barreras más relevantes al crecimiento del vehículo eléctrico en España: la escasez de infraestructura de carga ultrarrápida en las carreteras.
Actualmente, aunque la red pública supera ya los 50.000 puntos operativos de recarga en todo el país, con un fuerte crecimiento de la alta y ultra alta potencia. Sin embargo, aún existen tramos de autopistas y autovías con poca o ninguna cobertura para cargas rápidas que permitan viajes largos sin contratiempos.

Un proyecto modesto pero necesario
Los operadores del sector y asociaciones de consumidores coinciden en que la infraestructura de recarga es un factor clave para que más ciudadanos consideren la compra de un coche eléctrico. A pesar de las cifras crecientes de puntos de recarga, persisten retos como la uniformidad en la cobertura, la potencia de los cargadores o la interoperabilidad entre redes y plataformas de pago.
Las estaciones de carga ultrarrápida, con potencias que suelen ir de los 150 kW a más de 350 kW, están diseñadas para que un vehículo eléctrico pueda recuperar una porción significativa de su batería en tiempos reducidos.
En los puntos de mayor potencia, dependiendo del modelo de coche, es posible cargar del 10 % al 80 % en alrededor de 20 a 30 minutos o incluso menos en casos óptimos, un umbral que muchos usuarios consideran imprescindible para desplazamientos largos y competitivos con los tiempos del coche de combustión tradicional.
En este contexto, el Ministerio ha diseñado un programa para instalar 44 estaciones de carga ultrarrápida a lo largo de la Red de Carreteras del Estado (RCE). Estas estaciones tendrán puntos de recarga ultrarrápida, pensados para reducir tiempos de parada y acercar la experiencia de recarga a la de las gasolineras tradicionales.
La iniciativa responde a antiguas demandas del sector, que advertía de que la falta de este tipo de infraestructura frenaba tanto la adopción de coches eléctricos como su uso en rutas interurbanas y profesionales.
El proyecto forma parte de un piloto más amplio que el Ministerio ya aprobó en mayo de 2025 para transformar terrenos infrautilizados, como áreas de descanso, zonas de acopio o antiguas playas de peaje revertidas, en nuevas áreas de servicio con recarga ultrarrápida para vehículos eléctricos.
La combinación de iniciativas públicas y privadas responde a una realidad de infraestructura que, pese al crecimiento cuantitativo, presenta todavía desafíos. Datos recientes muestran que sectores como el transporte profesional han tenido históricamente un número muy limitado de puntos de recarga disponibles para camiones eléctricos, con apenas 4 puntos operativos señalados por organizaciones del sector, que reclaman una acción coordinada para cumplir con los objetivos de electrificación en plazos breves.

Ubicación estratégica y vinculación con políticas europeas
El despliegue de estas 44 estaciones se hará teniendo en cuenta ubicaciones que favorezcan cobertura continua en tramos largos de carretera, favoreciendo corredores principales y racionalizando inversiones.
Este plan piloto contemplaba la construcción de ocho áreas de servicio dotadas de cargadores ultrarrápidos en puntos estratégicos. Las actuaciones se localizan en La Caridad (Asturias), en la margen derecha del km 490 de la A-8; en Penagos (Cantabria), a ambos lados del km 208,5 de la A-8; en Calatayud (Zaragoza), en la margen izquierda del km 234 de la A-2; en Montoro (Córdoba), en ambas márgenes del km 353 de la A-4; en Perales de Tajuña (Madrid), en la margen izquierda del km 35 de la A-3; en Saelices (Cuenca), a ambos lados del km 99 de la A-3; en Algemesí (Valencia), en ambas márgenes del km 541 de la AP-7; y en La Roca del Vallès (Barcelona), también en ambos sentidos del km 129 de la AP-7.
Este despliegue del Gobierno se suma a las estrategias privadas de operadores como Iberdrola | bp pulse, que han anunciado proyectos para desarrollar más de 50 estaciones de recarga ultrarrápida con potencias de hasta 360 kW, alimentadas con energía 100 % renovable.
En paralelo, la Ley de Movilidad Sostenible, recientemente aprobada por el Congreso, incorpora disposiciones para la señalización de estaciones de recarga ultrarrápida en autopistas, autovías y carreteras convencionales, lo que facilitará a los conductores localizar y planificar paradas de recarga.
España se suma así a las directrices de la Unión Europea en materia de combustibles alternativos y electrificación del transporte, que exigen una expansión más uniforme y accesible de la red de recarga. Este objetivo complementa otras medidas nacionales e internacionales orientadas a reducir las emisiones del sector transporte, que sigue siendo uno de los más significativos en cuanto a emisiones de gases de efecto invernadero.
Además, la expansión de la infraestructura debe acompasarse con la demanda futura: según estimaciones del sector y objetivos climáticos, España necesitará millones de puntos de carga (especialmente privados) para alcanzar sus metas de movilidad sostenible en la próxima década.
Aunque modesta para las necesidades de nuestro país, este plan de las 44 estaciones ultrarrápidas constituye un paso significativo hacia una red de recarga que permita a los conductores de vehículos eléctricos realizar viajes largos con la misma facilidad que con un coche tradicional, reduciendo la ansiedad por la autonomía y apoyando la transición energética en el transporte por carretera.