Desde la irrupción de China en el mercado automovilístico global, la industria vive tiempos convulsos donde los cambios se producen en cuestión de semanas o meses en lugar de años o décadas. La llegada de marcas como BYD, Chery, Geely o MG ha supuesto todo un punto de inflexión. Lejos de tomarse las cosas con calma, los fabricantes chinos saben que este es su momento. No han tenido mejor ocasión para dominar el mundo del automóvil y quieren aprovecharlo. BYD se ha convertido en referencia absoluta a escala global, de hecho, el extranjero hoy supone una importante fuente de ingresos.
Tal y como ha anunciado la propia empresa, la expansión global BYD entra en una nueva etapa. Con el objetivo de optimizar recursos, clarificar su catálogo y respaldar un crecimiento sostenido fuera de China, los de Shenzhen han redefinido una nueva estructura comercial de sus diferentes submarcas en el extranjero. BYD reorganizará su flota, sus modelos y, de paso, expandirá rápidamente su potente red de carga. Europa centrará gran parte de ese nuevo rumbo haciéndose notar los cambios de forma casi inmediata.
Reorganización de marcas

Uno de los puntos clave de este nuevo plan internacional consiste en la integración de las marcas Dinasty y Ocean bajo la marca principal, BYD. Así mismo, como ya sabíamos, fusionará las operaciones de la submarca Fang Cheng Bao bajo el paraguas de Denza. El primer paso de esta decisión lo conocimos hace unos días, cuando BYD presentó por primera vez el Denza Bao 5, conocido en China como el Fang Cheng Bao 5. Así mismo, Yangwang, la firma de lujo del conglomerado, se mantendrá independiente. BYD planea que cada una de sus marcas sea responsable de sus propias ganancias y pérdidas, a pesar de que todas usarán el mismo ecosistema tecnológico.
Denza quiere ganar presencia en el mercado premium europeo, mientras que Fang Cheng Bao se centra más en la demanda de vehículos personalizados y todoterreno. Compartir un sistema operativo internacional podrá ayudar a BYD a establecer una imagen diferenciada con mayor rapidez. Mantener la independencia de Yangwang refuerza el posicionamiento de BYD como su buque insignia en tecnología y marca. El papel de la marca no se limita a las ventas, sino que también consiste en mostrar el máximo potencial de BYD en sistemas de propulsión eléctrica, control de chasis y tecnología inteligente de alta gama.
Despliegue de tecnologías

En el apartado técnico y mecánico, la restructuración coincide con una reordenación profunda de los centros de I+D de la compañía. Las labores de ingeniería se descentralizan a través de la creación de institutos de investigación propios para cada submarca, adaptando el desarrollo del chasis, la integración de propulsores y la calibración de sistemas directamente a las exigencias de cada mercado objetivo.
Aunque en China ya han ejecutado muchos cambios mediante actualización de productos, en el extranjero todavía son pocas las unidades eléctricas que presentan la última generación de baterías de BYD. Estas han sido diseñadas para ofrecer más autonomía y una mayor potencia de carga. Para sacar el máximo provecho de sus nuevos módulos, BYD aumentará rápidamente el número de estaciones Flash Charging en Europa. BYD espera convertirse en uno de los mayores proveedores de energía del continente.
Red de carga ultrarrápida y objetivos de entregas internacionales

Mientras que BYD espera con ansia iniciar la producción en masa en su primera fábrica europea, instalada en Hungría, la marca busca desesperadamente activos europeos que poder comprar para tener más plantas donde fabricar sus coches. Hasta que ese momento llegue, BYD seguirá exportando vía marítima sus coches. El objetivo de venta para los próximos años es lograr 1,5 millones de unidades al cierre del curso. Un objetivo no muy complicado teniendo en cuenta que en los seis primeros meses ha exportado 790.000 vehículos.
Como ya hemos dicho, Europa centrará gran parte de la atención de la marca, particularmente si hablamos de productos y red de carga. BYD ha anunciado un ambicioso plan para instalar 6.000 estaciones de carga ultrarrápida fuera de China. El plazo que se ha dado es de un año, entre marzo de 2026 y marzo de 2027. De las 6.000 estaciones proyectadas, 3.000 estarán ubicadas en Europa. Alemania ha sido el primer país de la unión en contar con una, España ya tiene otra. 2.000 se irán al continente americano, mientras que la región de Asia-Pacífico recibirá 1.000.