Renault tiene claro cuál es la barrera que todavía frena a muchos compradores europeos: el coste de acceso. La autonomía, la red de carga o los tiempos de recarga siguen siendo factores importantes, pero el precio continúa siendo el principal obstáculo para que el coche eléctrico se convierta en una opción de masas.
Por eso, el grupo francés quiere que sus futuros eléctricos tengan un precio equivalente al de sus híbridos, y que estos últimos hagan lo propio respecto a los de combustión de aquí a 2030. No se trata solo de vender más barato, sino de hacerlo manteniendo rentabilidad. François Provost, consejero delegado de Renault, ha asegurado que la marca ya obtiene márgenes positivos con modelos como el Renault 5, el Renault 4 y el Twingo, incluso superiores a los de eléctricos más grandes como el Renault Mégane o el Scénic, según recoge una entrevista en Les Echos.

R5, R4 y Twingo marcan el camino
El Renault 5 se ha convertido en una de las piezas clave de esta estrategia. Su diseño retro, su enfoque urbano y su precio más contenido lo han colocado entre los eléctricos más vendidos de Europa. La marca espera superar las 200.000 unidades producidas en Douai antes de final de año.
El nuevo Renault Twingo eléctrico apunta en la misma dirección. Con un precio de acceso muy agresivo y un planteamiento claramente urbano, Renault quiere demostrar que el eléctrico asequible todavía tiene recorrido en Europa si se diseña desde el principio para contener costes.
La clave está en simplificar: menos piezas, plataformas más eficientes, baterías más competitivas y una producción más ajustada. Renault ya explicó dentro de su plan futuREady que quiere reducir el coste de sus eléctricos un 40% para 2030, apoyándose en diseños más simples y en una reducción del número de componentes.

Renault pide estabilidad regulatoria
Provost también ha lanzado un mensaje directo a la Unión Europea: congelar la normativa durante una década. Según el directivo, una parte importante de los ingenieros trabaja en adaptaciones regulatorias que, en su opinión, no siempre aportan valor directo al cliente.
Renault no pide eliminar normas, sino detener la llegada constante de nuevas exigencias para que la industria pueda concentrarse en bajar costes. Su argumento es claro: si se logra esa estabilidad, los eléctricos podrían alcanzar el precio de los híbridos, y los híbridos acercarse al precio de los coches de combustión.
Socios para llenar fábricas y ganar escala

La estrategia de Renault también pasa por fabricar coches eléctricos para otras marcas. Actualmente produce modelos derivados de sus propios eléctricos para Mitsubishi y Nissan, como el Mitsubishi Eclipse Cross eléctrico y el Nissan Micra. Más adelante también hará modelos para Ford, previsiblemente basados en los Renault 5 y Renault 4.
Esto permite repartir costes, aumentar volumen y mejorar la rentabilidad de plataformas comunes. Frente a otros fabricantes europeos que han abierto sus plantas a marcas chinas, Renault quiere apoyarse en su propia tecnología y en acuerdos industriales con socios tradicionales.
El eléctrico europeo necesita ser más barato
La promesa de Renault recogida por Les Echos llega en un momento clave. Los fabricantes chinos presionan con precios bajos, Europa exige reducir emisiones y muchos compradores siguen viendo el coche eléctrico como una opción cara.
Si Renault consigue que sus eléctricos cuesten lo mismo que sus híbridos, y que los híbridos equiparen en precio a los de combustión, el mercado podría cambiar de forma importante. Pero para lograrlo no bastará con lanzar coches atractivos: hará falta escala, baterías más baratas, menos complejidad industrial y una regulación más previsible.