La recarga de vehículos eléctricos podría estar a punto de cambiar radicalmente gracias a una innovadora solución desarrollada en China. Varias compañías tecnológicas han comenzado a desplegar robots móviles de carga capaces de convertir cualquier plaza de aparcamiento en un punto de recarga, eliminando la necesidad de costosas instalaciones fijas.
Estos dispositivos, conocidos como “baterías móviles” o mobile power banks, ya están operando en entornos urbanos como complejos residenciales antiguos, donde la instalación de cargadores tradicionales resulta complicada o inviable.
Recarga bajo demanda sin infraestructura

Uno de los ejemplos más destacados se encuentra en un barrio residencial de Nanning, donde los vecinos pueden solicitar un robot de carga a través de una aplicación móvil. El dispositivo, equipado con una batería de hasta 100 kWh, se desplaza de forma autónoma hasta el vehículo y comienza la recarga en cuestión de minutos.
Según los operadores, un coche con un 10% de batería puede alcanzar niveles significativamente superiores en entre 40 minutos y una hora, lo que lo convierte en una alternativa práctica a los puntos de carga convencionales. Este sistema permite que el cargador vaya al coche, y no al revés, resolviendo uno de los principales problemas de la movilidad eléctrica en zonas con infraestructuras limitadas.
Una solución para barrios sin puntos de carga
El modelo resulta especialmente útil en complejos residenciales antiguos, donde no existen plazas de aparcamiento asignadas o donde la red eléctrica no soporta nuevas instalaciones. En estos casos, los robots eliminan la necesidad de obras o actualizaciones del sistema eléctrico, lo que reduce costes y facilita su implantación.

Empresas como Eraergy han desarrollado soluciones como el sistema Energy Tank, disponible en versiones de 30, 100 y 200 kWh, con potencias de descarga de hasta 120 kW.
Expansión a hoteles y logística
Más allá del uso residencial, esta tecnología también se está expandiendo a otros sectores. Hoteles, áreas de servicio en autopistas y centros logísticos están comenzando a adoptar estos sistemas para ofrecer recarga sin necesidad de grandes inversiones. En el ámbito logístico, compañías como SF Express utilizan estos robots para cargar vehículos durante operaciones de carga y descarga, optimizando tiempos y reduciendo esperas.
El gigante de baterías CATL también ha entrado en este mercado con soluciones como CharGo, desplegadas en áreas de servicio para aliviar la congestión durante periodos de alta demanda como el Festival de Primavera.
Una posible solución global
Aunque estas soluciones aún operan con distintos niveles de automatización, las empresas trabajan para alcanzar niveles avanzados de autonomía (L4) en entornos controlados.
El desarrollo de estos robots podría tener un impacto global, especialmente en países donde la infraestructura de recarga sigue siendo un obstáculo para la adopción del vehículo eléctrico.
En un contexto de crecimiento acelerado de la movilidad eléctrica, los robots de carga móviles se perfilan como una alternativa flexible, eficiente y escalable para democratizar el acceso a la recarga.