Uno de los principales frenos para muchos compradores sigue siendo el miedo a la degradación de la batería. Sin embargo, los datos más recientes de Recurrent, basados en miles de vehículos y más de mil millones de kilómetros analizados, cuentan una historia muy distinta.
De media, un coche eléctrico conserva el 97% de su autonomía tras tres años y alrededor del 95% después de cinco años. Es decir, la pérdida de capacidad es mucho más lenta de lo que muchos imaginaban. Aunque factores como el uso intensivo de carga rápida o climas extremos pueden influir, la variación entre vehículos es relativamente baja.
Fallos de batería: extremadamente raros

Otro dato clave desmonta otro mito: los fallos graves de batería son muy poco frecuentes. Según el análisis, solo un 0,3% de los vehículos eléctricos modernos ha requerido un reemplazo de batería.
Esto sitúa a los automóviles eléctricos en una posición muy competitiva frente a los coches de combustión, que sí presentan averías mecánicas más habituales con el paso del tiempo.
Una oportunidad para ahorrar
La percepción de riesgo en torno a las baterías está provocando una depreciación más alta en los eléctricos usados. Y ahí es donde aparece la oportunidad.
Muchos compradores están descubriendo que pueden acceder a vehículos más modernos, mejor equipados y con menor coste de uso frente a un coche de combustión equivalente.
Además, hay casos especialmente interesantes: vehículos con batería reemplazada en garantía. En esos casos, el coche puede tener varios años, pero contar con una batería prácticamente nueva.
Modelos que envejecen mejor de lo esperado

Algunas marcas incluso muestran resultados sorprendentes. Fabricantes como Ford, Hyundai o Mercedes-Benz presentan modelos que apenas muestran pérdida de autonomía en los primeros años.
Esto se debe, en parte, a estrategias como márgenes de seguridad en las baterías (buffers), que permiten mantener una experiencia de uso estable a lo largo del tiempo.
Por qué crece ahora el mercado
El auge del coche eléctrico usado se explica por varios factores: la llegada de vehículos procedentes de renting, el aumento del precio del combustible y una mayor confianza del consumidor.
Además, muchos compradores están comprobando que, por el mismo precio, pueden acceder a un eléctrico más reciente que un coche de gasolina equivalente.
¿Merece la pena en 2026?
Todo apunta a que sí. Los datos más recientes de Recurrent muestran que los coches eléctricos modernos son más duraderos de lo esperado, especialmente en lo que respecta a sus baterías.
Para quienes buscan ahorrar y dar el salto a la movilidad eléctrica, el mercado de segunda mano se está convirtiendo en una de las opciones más inteligentes del momento.