España rechaza alargar la vida de los motores de combustión y se opone a la propuesta de la UE de flexibilizar los objetivos de 2035

La Comisión Europa debate sobre el objetivo de disminución de emisiones y el rol de los motores de combustión. España se opone a ellos, pero Alemania e Italia quieren alargar su vida.

Tubo de escape coches
Tubo de escape coches
25/03/2026 10:00
Actualizado a 25/03/2026 10:00

Los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea se reunieron este lunes para abordar el porvenir de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los vehículos ligeros, tanto coches como furgonetas. Este encuentro estuvo marcado por profundas divisiones entre los Estados miembros respecto al nivel de flexibilidad que debería aplicarse al objetivo de reducción de emisiones para el año 2035 y el rol que los motores de combustión interna deberían desempeñar en la transición energética del continente.

La propuesta central de Bruselas plantea reducir el objetivo de disminución de emisiones del 100% al 90% para 2035. Esta medida permitiría a los fabricantes un margen del 10% que tendrían que compensar mediante un sistema de créditos, por ejemplo, a través del uso de combustibles renovables o la incorporación de materiales con una baja huella de carbono en la producción. Este planteamiento ha sido el epicentro de la discusión, generando posturas encontradas sobre el alcance de estas flexibilidades, la continuidad de los motores de combustión y la señal regulatoria que la UE desea transmitir a la industria automotriz en los próximos años.

El próximo comisario europeo de Acción por el Clima defiende los planes de la UE para 2035.
Europa busca un enfoque equilibrado que tenga en cuenta las posiciones de todos los países.

El dilema de la flexibilidad

Wopke Hoekstra, comisario europeo de Clima, Cero Emisiones y Crecimiento Limpio, defendió la iniciativa de la Comisión. Según Hoekstra, la propuesta busca mantener una dirección "clara" hacia la descarbonización del transporte, al mismo tiempo que ofrece a la industria márgenes necesarios para su adaptación. "Hemos intentado adoptar un enfoque equilibrado que tenga en cuenta las distintas posiciones de los Estados miembro", afirmó el comisario, argumentando que el objetivo del 90% en 2035 permite seguir la senda hacia la neutralidad climática sin sacrificar la competitividad del sector.

Hoekstra recalcó que el transporte por carretera sigue siendo uno de los mayores desafíos pendientes en la reducción de emisiones de la UE, lo que, a su juicio, subraya la importancia de mantener una señal regulatoria inequívoca a largo plazo. "Las normas de CO2 deben enviar una señal clara para orientar las inversiones", insistió, destacando que la expansión de tecnologías como el vehículo eléctrico será fundamental para avanzar en la descarbonización del sector.

España contraría a alargar la via de los motores de combustión

Esta visión, sin embargo, no es compartida por todos los Estados miembros. España, por ejemplo, se posicionó firmemente en contra de la flexibilización de los objetivos. "Desde España no apoyamos la propuesta de reducir objetivos. Nos preocupa que este marco se esté flexibilizando continuamente", señaló Oriol Escalas, representante español. Al mismo tiempo, recordó que el transporte es "el único sector que sigue aumentando sus emisiones", lo que, para España, refuerza la necesidad de mantener la ambición.

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España se ha posicionado firmemente en contra de alargar la vida de la combustión.

El Ejecutivo argumentó que la descarbonización de la movilidad debe seguir siendo un pilar fundamental de la política climática europea y demandó estabilidad normativa para guiar las inversiones industriales. "Si la lucha contra el cambio climático tiene que seguir siendo el pilar de la política europea, eso implica descarbonizar la movilidad", reiteró, solicitando evitar medidas que "no aportan reducciones adicionales", en clara alusión a ciertos mecanismos de flexibilidad vinculados a los combustibles renovables.

En una línea similar, Suecia también advirtió sobre el riesgo de generar incertidumbre regulatoria. El país nórdico señaló que "los objetivos para el periodo 2030-2035 no deberían modificarse", insistiendo en que cualquier flexibilidad que se introduzca debe ser "limitada" y estar muy bien definida para no comprometer la claridad de la hoja de ruta climática.

La postura de Francia, Alemania e Italia

Por su parte, Francia adoptó una postura más conciliadora, mostrándose favorable a la propuesta de la Comisión. El país galo defendió que el vehículo eléctrico debe continuar siendo el eje central de la estrategia europea de descarbonización. La ministra francesa, Monique Barbut, consideró que la propuesta representa un "compromiso" equilibrado entre la ambición climática y la viabilidad industrial.

 

Barbut respaldó el objetivo del 90% en 2035 y la introducción de flexibilidades, siempre y cuando estas se enmarquen en un contexto "muy estricto" que prevenga distorsiones o posibles abusos. Francia enmarcó su posición en la necesidad de fortalecer la base industrial europea, abogando por un enfoque "integrado" que combine la transición climática con una política industrial basada en la "preferencia europea" y en el refuerzo de las capacidades tecnológicas de la UE a lo largo de toda la cadena de valor.

En contraste con las posturas anteriores, varios países abogaron por ampliar el abanico de alternativas tecnológicas y reforzar la neutralidad del marco regulatorio. Alemania, aunque reconoció la electromovilidad como la vía principal, defendió la importancia de mantener abiertas otras opciones para asegurar la competitividad y la viabilidad del sector. "La electromovilidad es la tecnología del futuro, pero debemos asegurar que nuestra industria automovilística siga siendo competitiva", declaró el ministro de Medio Ambiente alemán, Carsten Schneider.

Italia fue más allá, solicitando el reconocimiento explícito de los combustibles neutros en carbono como una alternativa viable al vehículo eléctrico. El representante italiano defendió que "es esencial incluir vehículos alimentados exclusivamente con carburantes neutros desde el punto de vista del CO2", y reclamó "dar oxígeno a las empresas" evitando un enfoque que se centre únicamente en las emisiones del tubo de escape.

La República Checa, por su parte, cuestionó el nivel de ambición del marco actual y abogó por una revisión más profunda de los objetivos, así como por mantener las opciones de combustión más allá de 2035. "Consideramos que esta revisión es una oportunidad para ajustar un marco que se ha fijado de manera demasiado ambiciosa", indicó Filip Turek, titular de Medio Ambiente checo, alertando sobre el posible impacto negativo en la industria y el empleo.

En una línea centrada en el impacto económico, Hungría defendió la necesidad de fortalecer la neutralidad tecnológica y otorgar un mayor margen de maniobra a los fabricantes, enfatizando que el marco regulatorio debe ser viable en términos industriales. "Debemos optar por una legislación que sea realista y viable", señaló la ministra húngara, Anikó Raisz, quien también solicitó más incentivos para los combustibles sostenibles y una mayor flexibilidad en el sistema.

El intenso debate entre los Estados miembros pone de manifiesto las marcadas divergencias sobre cómo equilibrar la ambición climática con la competitividad industrial. Este escenario se da en un momento en que la Comisión Europea busca introducir mayor flexibilidad y simplificación en todas sus áreas de actuación. 

Al concluir la sesión, el comisario Wopke Hoekstra aseguró: "Vamos a tener en cuenta todas sus opiniones para determinar lo que es necesario desde el punto de vista del clima, de la competitividad para toda la unión. Y para hacer lo que sea positivo a largo plazo, pero para tener una propuesta también viable en la práctica". La propuesta de la Comisión ahora deberá ser objeto de negociación entre el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo. Este proceso se desarrollará en paralelo a la definición de los objetivos climáticos para 2040, para los cuales Bruselas prevé plantear una reducción del 90% de las emisiones a nivel de la UE.