La infraestructura de recarga continúa siendo uno de los principales obstáculos para la movilidad eléctrica, especialmente cuando los desplazamientos obligan a utilizar estaciones públicas. La disponibilidad de cargadores, su funcionamiento y el tiempo necesario para recuperar autonomía siguen condicionando la experiencia de algunos conductores, hasta el punto de influir en sus futuras decisiones de compra.
Esta situación contrasta con la valoración generalmente positiva que reciben los vehículos eléctricos entre sus propietarios. Sin embargo, el último estudio de HERE Technologies y SBD Automotive revela que el interés por cambiar a una motorización híbrida ha aumentado cinco puntos porcentuales en apenas un año, una tendencia que también se está observando en varios mercados europeos.

Más conductores consideran el híbrido como alternativa
Los resultados del HERE-SBD EV Index 2026 muestran que el 28 % de los actuales propietarios de coches eléctricos contempla adquirir un híbrido convencional, enchufable o eléctrico de autonomía extendida, frente al 23 % registrado durante 2025. No obstante, se trata de intenciones de compra y no de cambios de vehículo que ya se hayan producido.
La evolución resulta especialmente significativa en países como Italia, donde esta preferencia alcanza el 39 % de los encuestados. España también figura entre los mercados con mayor interés por estas alternativas, aunque el 64 % de los participantes en el estudio a escala global mantiene su intención de comprar otro vehículo completamente eléctrico.
Entre los factores que pueden favorecer esta tendencia se encuentra la mayor flexibilidad de los híbridos enchufables, capaces de realizar numerosos desplazamientos diarios sin consumir gasolina. Algunos modelos recientes ofrecen autonomías eléctricas próximas a los 200 kilómetros y combinan ambos sistemas de propulsión para superar los 1.000 kilómetros de alcance total, aunque estas cifras dependen de cada vehículo y sus condiciones de utilización.
Los problemas con los cargadores siguen influyendo en las decisiones de compra
Uno de los aspectos más relevantes del informe es que el 54 % de los propietarios de eléctricos reconoce haber evitado algún viaje ante la incertidumbre de encontrar un punto de recarga. Además, el 59 % asegura haberse encontrado con estaciones públicas averiadas que le impidieron cargar la batería, lo que pone de manifiesto la importancia de mejorar la fiabilidad de estas instalaciones.

El precio también interviene en esta valoración, ya que las tarifas de los cargadores rápidos pueden reducir considerablemente el ahorro respecto a un vehículo de combustión. A ello se añaden las diferencias entre la autonomía homologada y la obtenida en determinadas condiciones de circulación, especialmente en autopista, donde el consumo energético suele aumentar.
Pese a estas dificultades, el 68 % de los conductores considera que su experiencia con la recarga ha sido mejor de lo esperado, mientras que un 67 % también valora positivamente la autonomía de su automóvil. Los datos reflejan así una situación en la que la satisfacción con el coche eléctrico puede coexistir con la búsqueda de alternativas que ofrezcan mayor flexibilidad para determinados desplazamientos.
En cualquier caso, el informe no establece que los problemas de recarga sean la causa directa de todas las posibles decisiones de cambio. Las necesidades familiares, el acceso a un cargador doméstico y los costes de adquisición y mantenimiento también pueden modificar las preferencias, incluso entre conductores satisfechos con su vehículo actual.