Gernot Döllner, CEO de Audi, lo tiene claro: la “velocidad china” es la clave para sobrevivir

Analizando la situación del mercado, el ejecutivo cree que los fabricantes europeos tienen que desarrollar sus coches más rápido y a menor coste.

Audi
Döllner cree que los fabricantes europeos tienen que adaptarse a sus rivales chinos.
08/03/2026 12:00
Actualizado a 08/03/2026 12:00

La industria del automóvil europea ha asistido en los últimos años al desembarco de las marcas chinas en su territorio, un rival tremendamente duro al que los fabricantes de Europa tienen claro que es muy complicado ganar haciendo lo de siempre. Renault ya se pronunció hace tiempo diciendo que la clave para hacerles frente era la velocidad y ahora es Audi la que apunta en la misma dirección, anunciando cambios en su modo de actuar para conseguir lo que denominan como “velocidad china”.

Ha sido Gernot Döllner, CEO de la marca alemana, quien ha dejado claro el camino a seguir por su compañía, una profunda transformación que estará centrada principalmente en dos puntos: conseguir procesos de producción que sean más rápidos y lograr que el desarrollo de nuevos modelos se abarate.

El Q6 e-tron fue el eléctrico más vendido de Audi en 2025.
La marca alemana ha ideado las ‘proyect houses’ para ser más ágil.

Rivales que llegan más rápido y son más baratos

Anuncia que “internamente, aún no todo es visible. Audi ha comenzado a transformarse en una empresa centrada en el software y el diseño para lograr mayor velocidad y desarrollo”. Es algo necesario viendo el ritmo al que marchan sus rivales chinos, con una cadencia de nuevos lanzamientos muy superior a la que tienen los fabricantes europeos, en parte debida a la rapidez con la que se presentan innovaciones técnicas (especialmente en los coches eléctricos).

Es un problema que afecta a todo el sector, pero que a las marcas premium golpea doble, porque se están presentando modelos chinos de este corte con buenas calidades y tecnología, pero a precios muy inferiores a los habituales en el mercado: “Observamos una disminución de precios en el mercado (premium), y eso supone un reto para nosotros. Tenemos que trabajar para aumentar la productividad y mantener la competitividad de nuestros productos”, señala.

Solventarlo es algo que tiene una solución clara: la velocidad. Y no solo se refiere a la velocidad en la producción, también a nivel organizativo, cambiando la manera en la que se estructura la empresa y se toman decisiones.

En busca de la “velocidad china”

“En Ingolstadt lo llamamos 'velocidad china'. Lo hemos adaptado completamente a nuestros procesos en Alemania. En un futuro próximo, demostraremos que podemos reaccionar con la misma rapidez que en China, pero en programas europeos”, comenta.

Para lograrlo un cambio clave es el establecimiento de ‘proyect houses’, que son unidades más o menos independientes para el desarrollo de nuevos modelos, de manera que integren en el mismo lugar a todo el personal encargado de hacer realidad un coche: diseño, ingeniería, fabricación, relaciones con proveedores, validación, etc.

Al preguntarle en GoAuto si esto significa el final de las reuniones que acaban siendo una pérdida de tiempo, Döllner lo afirma: “Sí, para ser sincero”.

“Las ‘proyect houses’ son absolutamente necesarias si queremos ser tan rápidos. Se eliminan los comités. Se cuenta con un proceso de decisión ágil con una participación muy rápida de la junta directiva. Estoy celebrando reuniones de proyecto espontáneas todas las semanas. La clave para proyectos rápidos está en la fase inicial: la coordinación entre los equipos de diseño, ingeniería y pruebas… para establecer un proyecto estable que pueda validarse en un plazo muy breve. En China desarrollan una plataforma y luego pueden entregar un automóvil en esa plataforma en menos de dos años; eso también es factible en Europa”, explica.

Döllner deja claro que está haciendo su parte para conseguir que Audi sea más competitivo, pero considera que una parte importante de que todo esto salga bien es la normativa, pues considera que los elevados costes en Europa siguen frenando la productividad: “Necesitamos una iniciativa europea en materia de competitividad e infraestructura, y también en los marcos legales que tenemos aquí en Europa; eso es necesario. Espero que los políticos europeos lo comprendan. Es evidente lo que está sucediendo en el mundo; de lo contrario, seguiremos desindustrializando este hermoso continente”.