Guerra a la vista: Geely pone en duda que los coches eléctricos de carga ultrarápida sean seguros

Aunque no menciona a ninguna marca en concreto, todas las miradas se han dirigido a BYD, uno de sus principales competidores en el mercado.

coche electrico carga rapida
La compañía alerta sobre las temperaturas que alcanzan la celdas. Gemini
19/06/2026 12:30
Actualizado a 19/06/2026 12:30
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La carrera por conseguir el coche eléctrico tarde el mismo tiempo en cargar de lo que tarda un modelo térmico en llenar un depósito de combustible ha entrado en una fase de máxima tensión. En los últimos meses se ha vivido una escalada sin precedentes en las potencias de carga y la arquitectura de voltajes, donde los principales fabricantes compiten por ofrecer cifras que rozan algunos límites. Aunque parece que no todos están de acuerdo.

A través de su cuenta en WeChar, Geely ha puesto en duda la viabilidad y la seguridad de las tecnologías de carga ultra-rápida extrema que se están popularizando en el sector. La declaración se centra en un parámetro crítico: la gestión de las temperaturas internas de los componentes durante los picos de máxima transferencia de energía.

Carga Rápida BYD
Geely pone en entredicho la seguridad de la carga ultra-rápida.

El límite de los 65 grados

El argumento principal de Geely es que la temperatura de una celda de batería individual jamás debería superar los 65º C durante el proceso de recarga. Alega que cuando una batería se somete a potencias muy elevadas, la resistencia interna de los materiales genera un calor masivo por el efecto Joule. Si los sistemas de refrigeración líquida integrados en el paquete de baterías no son capaces de disipar ese calor de forma homogénea, se corre el riesgo de degradación acelerada del electrolito o, en casos extremos, de un fenómeno de fuga térmica.

Aunque la marca no ha mencionado a nadie por nombre, la postura de Geely supone una crítica implícita hacia BYD, uno de sus competidores más cercanos. Este fabricante ha apostado por la comercialización de sus baterías Blade de segunda generación asociadas a sistemas de recarga flash de 1,5 MW. La firma defiende que sus sistemas son capaces de cargar del 10 al 60% en apenas cinco minutos, para lo que necesita emitir corrientes extremadamente elevadas y que lleva los límites térmicos del conjunto de celdas a escenarios de alto estrés operativo.

Las celdas 4680 ya se montan en la Cybertruck, pero ahora aumentará su producción.
Las marcas compiten por optimizar los tiempos de  recarga.

El dilema entre la velocidad de recarga y la degradación química

Para entender el trasfondo de esta lucha, hay que tener en cuenta el funcionamiento de los nuevos sistemas con arquitecturas de 900 voltios. Marcas vinculadas al grupo Geely, como Lynk & Co, han mostrado últimamente capacidades de carga sobresalientes empleando la batería Golden Brick, logrando hitos de recarga del 10 al 70% en poco más de cuatro minutos con picos de potencia de hasta 1.100 kW. No obstante, la advertencia actual de la propia casa matriz sugiere que la viabilidad comercial masiva de estos registros debe estar sujeta a un control térmico que no ponga en riesgo la vida útil del vehículo ni la seguridad del usuario.

El verdadero desafío del sector no radica solo en diseñar estaciones de carga capaces de entregar potencias masivas, sino en garantizar que la química interna de la batería pueda absorber esa energía sin alterar su estructura molecular. Cuando una celda se calienta en exceso, se acelera el crecimiento de microestructuras internas que pueden perforar el separador de la celda, reduciendo la retención de energía a largo plazo y comprometiendo la estabilidad general del sistema. Geely aboga por una aproximación más conservadora y madura, priorizando la durabilidad del componente y la seguridad por encima de la publicidad que genera un tiempo de recarga récord en condiciones de laboratorio.

El secreto reside en su batería Energee Golden Brick de 900 V.
La tecnología Golden Brick alcanza los 900 V.

Ante las dudas respecto a la integridad y estabilidad de sus sistemas, BYD ha salido en defensa de su tecnología argumentando que las limitaciones del pasado no deben frenar la innovación. Los ingenieros de la marca aseguran que sus baterías operan con total normalidad y seguridad alcanzando los 70º C, señalando que los umbrales anteriores eran simples convenciones de la industria que los nuevos avances han logrado superar. La compañía explica que el control del calor se ha resuelto modificando los mecanismos moleculares del ánodo, optimizando la película de interfaz de electrolito sólido (SEI) y aprovechando la estructura de disipación simétrica de su diseño de hoja corta (short-blade).

Un nuevo escenario de competencia y normativas globales

El cruce de declaraciones e interpretaciones de la física de las baterías evidencia que el mercado de la movilidad eléctrica ha superado la etapa inicial de comparación de autonomías. Ahora toca demostrar la fiabilidad a largo plazo de las tecnologías de recarga en el día a día. Mientras que unos fabricantes optan por exprimir los límites físicos de las celdas para mitigar la ansiedad por la autonomía del usuario, otros prefieren establecer márgenes de seguridad amplios para consolidar la confianza tecnológica en el vehículo eléctrico.

Guerra Baterías
La industria de baterías vive momentos de gran rivalidad.

El debate planteado por Geely promete trasladarse de las oficinas de desarrollo a los organismos internacionales de estandarización y homologación. A medida que los vehículos de última generación con capacidades de carga ultrarrápida desembarcan en regiones con normativas de seguridad tan estrictas como la Unión Europea, la transparencia en los datos de comportamiento térmico y la gestión de riesgos en corriente continua se convertirán en factores determinantes para obtener la aprobación de los reguladores.