La electrificación del transporte pesado sigue enfrentándose a un gran obstáculo: la autonomía. Mientras los camiones eléctricos demuestran su eficacia en recorridos regionales, los trayectos de larga distancia siguen exigiendo enormes baterías, con un elevado coste, mayor peso y tiempos de recarga difíciles de asumir para muchas flotas.
Con este escenario, MAHLE ha presentado un nuevo sistema Range Extender diseñado específicamente para vehículos industriales. La propuesta busca ofrecer las ventajas de la propulsión eléctrica sin obligar a montar baterías de gran capacidad.

Un generador que no mueve las ruedas
Uno de los principales objetivos de MAHLE es reducir el tamaño de la batería necesaria para un camión de larga distancia. Actualmente, los grandes camiones eléctricos pueden incorporar baterías cercanas o incluso superiores a los 600 kWh, lo que incrementa considerablemente el peso, el precio y el tiempo necesario para la recarga.
El sistema desarrollado por MAHLE no impulsa directamente el vehículo. Se trata de un pequeño motor de combustión que únicamente acciona un generador eléctrico encargado de producir electricidad cuando la batería alcanza un determinado nivel de carga.
De esta forma, el camión siempre se mueve mediante motores eléctricos, mientras el extensor de autonomía actúa únicamente como fuente adicional de energía cuando resulta necesario. Al disponer de un generador que produce electricidad durante el viaje cuando resulta necesario, el fabricante considera posible instalar baterías más pequeñas sin comprometer la operatividad diaria.
Esta arquitectura, conocida como EREV (Extended Range Electric Vehicle) o vehículo eléctrico de autonomía extendida, elimina la conexión mecánica entre el motor térmico y las ruedas, simplificando la transmisión respecto a un híbrido enchufable convencional.
Esto aporta varias ventajas:
- Menor coste del vehículo;
- Reducción del peso;
- Mayor carga útil;
- Menor dependencia de la infraestructura de recarga;
- Mayor flexibilidad para rutas de larga distancia.

Un motor que no es el de un coche: pensado para el transporte pesado
Los vehículos eléctricos de autonomía extendida no son una idea nueva, pero están viviendo un importante resurgimiento.
En lugar de aumentar indefinidamente el tamaño de las baterías, numerosos fabricantes están recuperando esta arquitectura como solución intermedia para acelerar la electrificación sin renunciar a grandes autonomías.
En este tipo de vehículos, el motor de combustión trabaja siempre cerca de su punto óptimo de eficiencia, ya que únicamente genera electricidad y no necesita responder directamente a las demandas de aceleración del conductor.
Aunque los extensores de autonomía empiezan a despertar interés en los turismos europeos, MAHLE considera que su mayor potencial está en los vehículos comerciales e industriales.

Los camiones realizan recorridos largos, transportan grandes cargas y necesitan mantener una elevada disponibilidad. En muchas rutas todavía existen limitaciones de infraestructura de recarga ultrarrápida, por lo que disponer de una fuente auxiliar de generación eléctrica puede resultar especialmente útil.
La solución también puede facilitar la electrificación de sectores donde instalar baterías extremadamente grandes supone una penalización importante en peso y costes.
La propuesta de MAHLE no pretende sustituir al camión eléctrico de batería, sino ampliar sus posibilidades de uso allí donde la infraestructura de recarga todavía representa un obstáculo.
En trayectos regionales, el vehículo puede funcionar prácticamente como un eléctrico convencional. En desplazamientos de cientos de kilómetros, el extensor entra en funcionamiento únicamente cuando es necesario, reduciendo las paradas para recargar y mejorando la flexibilidad operativa.
El concepto también permite a los fabricantes adaptar el tamaño de la batería a las necesidades reales de cada aplicación, evitando sobredimensionarla para cubrir únicamente unos pocos viajes excepcionales.