Con la presentación de la nueva generación del Nissan Juke, la marca japonesa ha reafirmado su apuesta por un futuro exclusivamente eléctrico, que en una etapa intermedia compartirá protagonismo con las mecánicas híbridas. No solo eso, también ha dado las claves para sus próximos pasos: contar con una gama global de 45 vehículos, en lugar de los 56 actuales, en la que los mercados europeos serán más importantes que ahora.
Ivan Espinosa, CEO de Nissan, estuvo presente en el evento de presentación del SUV de cero emisiones, y ante los medios allí presentes analizó la situación de la marca en Europa, qué espera de ese mercado y cómo enfocan una situación que define como complicada, como mínimo.

Compromiso con Europa
Lo primero que ha querido dejar claro es que Europa no es un mercado núcleo, estatus que sí tienen China, Japón y Estados Unidos, por el volumen de ventas que representan. A pesar de ello, apunta que “la misión de estos tres mercados consolidados, además de ser mercados exitosos por sí mismos, es garantizar que ofrezcan productos competitivos al resto de las regiones, específicamente a Europa”.
Además, sus intereses aquí siguen estando claros, especialmente por la presencia de su fábrica en Reino Unido: “Estamos comprometidos con Nissan Manufacturing UK (NMUK). Acabamos de lanzar el Leaf y ya vieron el hermoso Juke, que también será europeo. Estos son ejemplos de lo que estamos haciendo con NMUK”.
Un objetivo ambicioso
El director de rendimiento de Nissan, Guillaume Cartier, también estuvo presente en la cita y habló con AutoExpress. En su caso, entró en detalle sobre las aspiraciones de la marca en el continente europeo, que son bastante altas. Según comentó: “La ambición es alcanzar el medio millón de unidades en Europa” para 2030. Es un objetivo de crecimiento considerable, ya que en el ejercicio fiscal 2024-25 la previsión es de unas 330.000 unidades. “Aspiramos a llegar al medio millón y diría que es lo que necesitamos para asegurar que los beneficios superen los costes fijos”, añade.
Y esa es una de las claves de su futuro a corto y medio plazo, porque ha visto como el escenario del sector ha cambiado, para mal, desde la pandemia: las ventas totales del mercado son menores que antes de esta y, además, se reparten entre más actores debido a la entrada en acción de las marcas chinas, que en ciertos países están teniendo un impacto importante y están quitando parte del negocio a los fabricantes tradicionales.

“Europa no es un caso fácil: creo que es uno de los más difíciles. Pero estamos comprometidos con Europa porque sabemos que es una región donde se puede probar y desarrollar tecnología que puede tener un impacto positivo en el resto del mundo”, añadía Cartier.
También hacía referencia a la situación concreta que hay en Reino Unido, donde los intereses de la marca son obvios porque es donde tienen su fábrica europea: “Si nos fijamos en Europa y el Reino Unido, vemos ciertas dificultades, porque desde el punto de vista de la regulación, la situación es inestable. En el Reino Unido la situación no es del todo clara y le estamos pidiendo ayuda al gobierno, porque a veces los políticos actúan más rápido de lo que podemos seguirles el ritmo”.
