No cabe duda de que Renault ha encontrado en la recuperación de algunos de sus modelos históricos una herramienta importante para impulsar su nueva gama eléctrica. Los Renault 5 y Renault 4 ya han trasladado esa fórmula al mercado, mientras que el Twingo seguirá un camino parecido, pero la compañía francesa no pretende construir todo su catálogo alrededor de reinterpretaciones de coches del pasado.
La hoja de ruta que ha detallado Fabrice Cambolive, máximo responsable de la marca, busca precisamente evitar esa dependencia. Renault quiere estructurar su futura oferta en tres grupos de peso similar: modelos icónicos como R4, R5 y Twingo, sagas consolidadas como Clio y Scenic y, finalmente, vehículos completamente nuevos que permitan explorar terrenos en los que actualmente la compañía no tiene representación.

Renault quiere reservar una tercera parte de su gama a coches completamente nuevos
La prioridad más inmediata estará precisamente en ese último grupo. Cambolive considera que recurrir a nombres conocidos solo tiene sentido cuando existe una justificación detrás del producto, por lo que Renault dejará margen a sus equipos de diseño para desarrollar propuestas sin referencias históricas. La estrategia oficial de la compañía contempla además una nueva ofensiva de producto en Europa de aquí a 2030.
Uno de los proyectos que ya se estudian es el sucesor del Clio actual. Renault considera que todavía existe espacio en Europa para un utilitario tradicional del segmento B que no adopte formato SUV, previsiblemente con una longitud de entre 4,1 y 4,2 metros. Cambolive sitúa su desarrollo todavía a largo plazo y descarta que tenga que convertirse en otro ejercicio de diseño retro, ya que el Clio pertenece al grupo de nombres que la marca considera una saga y no un icono recuperado.
La mecánica de esa futura generación todavía no está decidida. Renault trabaja en una nueva arquitectura preparada tanto para vehículos eléctricos de batería como para sistemas eléctricos con extensor de autonomía, pero Cambolive evita confirmar por ahora si el próximo Clio conservará algún motor de combustión. La compañía mantiene para 2030 el objetivo de que el 100% de sus ventas europeas estén electrificadas y había fijado en torno al 50% el peso de los eléctricos puros, aunque el propio directivo asegura que la evolución del mercado está apuntando incluso por encima de esa previsión.
El Renault 5 recibirá más potencia y una batería de mayor capacidad
Mientras Renault define esos nuevos productos, el R5 también tiene recorrido por delante. Cambolive ha confirmado que el modelo contará con una segunda generación, aunque la marca todavía analiza qué elementos explican mejor la acogida del coche actual antes de decidir cómo debe evolucionar. El objetivo no pasa necesariamente por repetir la misma receta, sino por volver a conseguir un producto capaz de diferenciarse cuando llegue su relevo.

Antes de ese cambio generacional llegará una actualización importante. Según ha adelantado Cambolive, Renault prepara motores más potentes y una batería de mayor capacidad, además de otras modificaciones derivadas del trabajo realizado por sus ingenieros sobre el modelo actual. El directivo asegura que el equipo ya ha identificado varios puntos mejorables incluso antes de que esos aspectos comenzasen a aparecer de forma recurrente entre las opiniones de los clientes.
La decisión de mantener el Renault 5 exclusivamente como eléctrico tampoco fue accidental. Dentro de Renault existieron propuestas para incorporar motorizaciones híbridas, pero finalmente se mantuvo la plataforma dedicada AmpR Small y el planteamiento completamente eléctrico. Esa arquitectura fue desarrollada específicamente para pequeños eléctricos y también sirve de base al Alpine A290, una estrategia que Renault pretende seguir aprovechando mientras amplía su catálogo con productos menos dependientes de su pasado.