Nadie entiende lo que acaba de hacer Tesla con el Cybertruck, el coche eléctrico cuya demanda no deja de bajar

La estrategia de la firma que lidera Elon Musk va en contra de la lógica de mercado ante la baja demanda.

tesla cybertruck
El cybertruck no ha conseguido llamar la atención del mercado. Tesla
26/08/2026 15:00
Actualizado a 26/08/2026 15:00
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El comportamiento del mercado de automóviles suele responder siempre a dinámicas previsibles. Cuando la demanda de un producto cae y las líneas de producción operan muy por debajo de su capacidad, la estrategia de la marca pasa por recortar precios, ofrecer promociones o introducir versiones más asequibles que estimulen las entregas. Sin embargo, la firma dirigida por Elon Musk acaba de desafiar esta premisa económica básica con su vehículo más polémico.

Tesla ha actualizado su configurador para aumentar el precio de dos de las versiones principales del Cibertruk, su pick-up eléctrico. Y lo más extraño de todo es que el aumento no obedece a nada. La compañía no ha modificado ninguna especificación técnica, ni la autonomía, la capacidad de carga o la aceleración. Solo la versión superior Cyberbeast mantiene el precio.

fabricacion cybertruck 217.000 € cada semana o dejar morir a su mayor fracaso Tesla 'chantaje' 2
La línea de montaje está solo al 10 % de su capacidad.

Una estrategia contra corriente en plena caída de matriculaciones

La cadena de montaje encargada de producir este capricho de Elon Musk opera en la actualidad a un nivel próximo al 10% de su capacidad nominal proyectada. Durante la primera mitad del año, las matriculaciones estimadas cayeron de forma sustancial tras registrar un descenso de más del 40% en el primer trimestre respecto a las cifras de lanzamiento.

La discrepancia entre la realidad comercial y el encarecimiento del producto resulta cuanto menos llamativa. En condiciones habituales de saturación de stock, las subidas de precio ahuyentan la demanda. Sin embargo, este encarecimiento reduce la brecha entre la versión intermedia y la tope de gama Cyberbeast de 20.000 a 15.000 dólares, lo que sugiere un intento de redirigir a los compradores hacia las configuraciones con mayor margen de beneficio por unidad.

La vida comercial del Cybertruck ha sido un auténtico desastre.
La estrategia comercial del Cybertruck no parece lógica.

No es la primera vez que este coche eléctrico experimenta fluctuaciones de este tipo en su oferta comercial. El pasado año, la versión Cyberbeast mostró un incremento temporal de 15.000 dólares para situarse en los 114.990, un ajuste que la marca terminó revirtiendo meses después. De igual manera, a principios de año se ofreció de forma puntual una variante promocional por debajo de 60.000 dólares que apenas duró unos días.

La búsqueda de rentabilidad frente al volumen de producción

La arquitectura industrial y los costes asociados al desarrollo del Cybertruck explican buena parte del dilema de Tesla. Fabricar un chasis con paneles de acero laminado en frío de muy alta dureza y un sistema eléctrico de 800 voltios implica unos costes fijos bastante difíciles de amortizar. Cuando el volumen de unidades ensambladas no alcanza los objetivos previstos, el coste por vehículo producido se dispara.

No contento con ser un fracaso comercial, ahora chantejan a Tesla por una fortuna cada semana por culpa del Cybertruck. ChatGPT.
¿Hasta dónde llegará este capricho de Elon Musk? ChatGPT.

En lugar de sacrificar aún más el margen operativo unitario reduciendo tarifas para ganar de ventas en un segmento que muestra claros signos de agotamiento, Tesla parece haber optado por priorizar la rentabilidad de cada unidad fabricada. Esta decisión contrasta con la política aplicada en sus modelos de gran volumen, como el Model 3 y el Model Y, donde la escala de producción sí permite jugar con la elasticidad del precio para defender la cuota de mercado mundial.

El resultado de estos nuevos precios servirá para testar la fuerza real de la marca en el segmento de los pick-ups, un nicho donde la competencia de los fabricantes tradicionales estadounidenses y los nuevos actores de la movilidad sostenible aprietan con propuestas más convencionales en formas y escala de costes.