Las ventas de coches eléctricos continúan acelerando en Europa, pero detrás de las cifras existe otro indicador posiblemente igual de interesante: lo que están diciendo quienes ya han dado el salto. El elevado precio de los combustibles, la llegada de modelos más asequibles y las ayudas disponibles en algunos países están animando a nuevos compradores, mientras aumenta la confianza de los consumidores en esta tecnología.
Los datos proporcionados a Reuters muestran que las matriculaciones de eléctricos crecieron un 40,5% interanual durante julio en 16 mercados de la Unión Europea y la EFTA. Su cuota conjunta alcanzó el 25,7%, mientras que durante toda la primera mitad de 2026 se habían vendido más de 1,2 millones de eléctricos en la UE.

“Comprar un vehículo eléctrico fue la mejor decisión que he tomado”
En su artículo, Reuters recoge el caso de Charlotte Merrell, una británica de 32 años que acaba de comprar su primer eléctrico, concretamente un Renault Megane. Su experiencia resulta especialmente interesante porque pone cifras al ahorro que puede conseguir un usuario con posibilidad de cargar habitualmente en casa.
Merrell asegura que una carga doméstica le cuesta algo más de una libra esterlina (1,17 euros al cambio actual), mientras que llenar el depósito de su anterior vehículo de combustión suponía aproximadamente 60 libras (70 euros). Después de probar por primera vez un coche eléctrico, su valoración es contundente: comprarlo fue “la mejor decisión que he tomado” y asegura que “no hay ninguna posibilidad de que vuelva atrás”.
Su opinión coincide con un cambio que empieza a detectarse entre muchos compradores europeos. Christian Gisy, CEO del portal OLX, asegura que “la gente está ganando mucha más confianza” en esta nueva tecnología. Y sus propios datos respaldan esa percepción. Desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, las consultas sobre modelos eléctricos en sus plataformas han aumentado un 84% en Francia, un 59% en Rumanía, un 30% en Portugal y un 19% en Polonia.

Otra encuesta realizada a finales de julio entre 1.000 usuarios de Carwow en Alemania arroja una conclusión parecida. El 62% considera que pasarse a un eléctrico es la mejor respuesta a largo plazo frente a unos precios de los combustibles persistentemente elevados. No hablamos aquí únicamente de matriculaciones, sino de una percepción cada vez más favorable entre potenciales compradores.
Los coches eléctricos ya son preferencia en el mercado generalista
Adam Wood, director general de Renault en Reino Unido, considera que Europa está alcanzando precisamente un momento decisivo. “Estamos en un punto de inflexión en el que los eléctricos forman parte del mercado generalista”, explica el responsable de la compañía francesa. Hace solamente dos años, los eléctricos suponían alrededor del 10% de sus ventas en Gran Bretaña. Durante julio de 2026 ya representaron más del 50% de sus pedidos y el Renault 5 terminó el mes como el coche eléctrico más vendido del país.
Wood considera que los elevados precios de la gasolina y el diésel están desempeñando un papel importante. “La gente busca formas de protegerse frente a la volatilidad de los precios del combustible y los eléctricos son una gran manera de hacerlo”, asegura. Desde el inicio de la guerra, en febrero, el encarecimiento del petróleo ha coincidido con una importante aceleración de las matriculaciones eléctricas europeas.
A ello se suma una oferta cada vez más amplia de modelos económicos, tanto de fabricantes europeos como de las nuevas marcas chinas. El precio continúa siendo uno de los grandes obstáculos para la electrificación, pero la llegada de eléctricos más baratos está ampliando progresivamente el número de consumidores que pueden plantearse abandonar definitivamente la gasolina o el diésel.

Las ayudas funcionan, pero todavía queda un importante problema
Francia demuestra hasta qué punto los incentivos también pueden acelerar esta tendencia. Los eléctricos representaron el 29% de las matriculaciones entre enero y julio, pero solamente durante julio alcanzaron un récord del 35%. Un año antes su cuota había sido del 17%, prácticamente la mitad.
El crecimiento coincide con la puesta en marcha del programa francés de leasing social para compradores con menores ingresos. Marie-Laure Nivot, responsable de análisis del mercado del automóvil en AAA DATA, considera que esta iniciativa “crea un entorno que acelera la transición” hacia el coche eléctrico.
Sin embargo, no todas las opiniones recogidas por Reuters son optimistas. Ian Henry, de la consultora AutoAnalysis, advierte de que la falta de infraestructura pública de recarga continúa excluyendo a millones de europeos que viven en pisos y no pueden instalar un cargador doméstico. “Podríamos estar cerca de un punto de saturación porque hay personas que quizá quieran pasarse al eléctrico, pero no pueden”, señala.
Precisamente ahí aparece uno de los grandes retos de los próximos años. Las ventas crecen, los eléctricos son cada vez más baratos y algunos de quienes ya los utilizan aseguran que no quieren regresar a un coche de combustión. Pero para mantener este ritmo será necesario conseguir que esa experiencia resulte igualmente viable para quienes no disponen de un garaje donde cargar cada noche.