Mientras algunos fabricantes están recuperando botones después de años llenando sus interiores de pantallas, BMW está tomando el camino contrario. La marca alemana considera que buena parte de sus clientes más jóvenes prefiere utilizar comandos de voz y superficies táctiles, por lo que sus próximos modelos continuarán reduciendo progresivamente los controles físicos tradicionales.
La estrategia ya puede apreciarse en vehículos de nueva generación como el BMW i3, el iX3 o los futuros BMW X5 e iX5, cuyos habitáculos presentan muchos menos botones que los de sus predecesores. En su lugar, BMW quiere que el conductor interactúe principalmente con el coche mediante la pantalla central, el asistente de voz y los nuevos controles hápticos instalados en el volante.

BMW cree que es también una cuestión generacional
Vikram Pawah, responsable de BMW Group Australia, explica que la decisión responde a un cambio en los hábitos de los consumidores. Según la compañía, la voz y las pantallas táctiles resultan cada vez más naturales para los usuarios menores de aproximadamente 45 años, acostumbrados a manejar teléfonos, asistentes digitales y otros dispositivos de esta manera.
BMW considera además que estas generaciones quieren realizar varias tareas rápidamente y esperan que el automóvil se adapte a esa forma de relacionarse con la tecnología. La consecuencia es un interior progresivamente más limpio, con menos interruptores específicos para cada función. Pero esta filosofía tiene también una contrapartida.
Un botón tiene una ventaja difícil de sustituir
Los mandos físicos permiten utilizar determinadas funciones mediante memoria muscular y, en muchos casos, sin apartar la mirada de la carretera.

Modificar la temperatura, cambiar el volumen o activar una determinada función puede hacerse con un movimiento conocido. En una pantalla táctil, en cambio, una operación similar puede exigir localizar primero el icono correcto o navegar entre diferentes menús.
BMW considera que las ventajas de las nuevas interfaces compensan este inconveniente, siempre que el sistema de voz sea suficientemente rápido y preciso.
La marca tampoco eliminará absolutamente todos los controles físicos. Los elevalunas, algunos mandos del volante, las palancas de la columna de dirección y el control giratorio del volumen seguirán estando presentes. Lo que sí parece tener los días contados es uno de los elementos más característicos de los BMW modernos.

El clásico mando iDrive está desapareciendo
El controlador giratorio iDrive, durante años uno de los rasgos más reconocibles del interior de BMW, ya ha desaparecido de los modelos compactos y continuará abandonando progresivamente la gama a medida que lleguen nuevas generaciones. La estrategia resulta especialmente llamativa porque otros fabricantes están reconsiderando precisamente el camino contrario.
Audi y Mercedes-Benz han anunciado su intención de recuperar más controles físicos tras las críticas recibidas por interiores excesivamente dependientes de pantallas. Volkswagen también ha rectificado algunas de sus decisiones anteriores y Renault prefiere mantener la mezcla actual de su gama entre pantallas y botones, pese a que hace que la producción de coches sea más cara. BMW, en cambio, interpreta que el cliente está evolucionando hacia otro tipo de interacción.
La cuestión será comprobar si preferir utilizar la voz para buscar una dirección o reproducir música significa también querer hablar con el coche para modificar funciones básicas mientras se conduce.
BMW parece dispuesta a comprobarlo. Para la marca, el salpicadero del futuro no será completamente libre de botones, pero cada nueva generación tendrá probablemente bastantes menos que la anterior.