Volkswagen no ha tenido mucho éxito con su primera generación de coches eléctricos. La compañía vive una profunda crisis de la que intenta escapar con importantes cambios. La electrificación de los de Wolfsburgo entra en una fase decisiva al abordar la renovación de su coche eléctrico más vendido. El fabricante alemán prepara el reemplazo del Volkswagen ID.4. Será presentado en cuestión de semanas, pero lo hará con otro nombre. Un nombre que acaba de ser confirmado no por Volkswagen si no por los trabajadores que tendrán la responsabilidad de fabricarlo, el sindicato IG Metall de la planta de Emden.
El ID.4 pasará a llamarse Volkswagen ID. Tiguan. El modelo, cuyo lanzamiento comercial está proyectado para 2027, asumirá la responsabilidad de transformar el éxito comercial de su todocamino compacto en una propuesta estrictamente impulsada por baterías. El movimiento representa un punto de inflexión para la gama eléctrica de la marca, ya que introduce una evolución sustancial en los esquemas de propulsión, la eficiencia energética y el diseño estructural del chasis. Este no será el único cambio de nombre que veremos en el futuro ya que los alemanes han decidido aprovechar su vasto y largo historial
Una plataforma optimizada para maximizar la eficiencia y el espacio

Además del cambio de nombre, que ya se daba por hecho desde hace varios meses, la novedad principal del ID. Tiguan reside en la evolución de la arquitectura modular eléctrica del grupo, adaptada para integrar paquetes de baterías de nueva química y mayor densidad energética. Esta estructura permite optimizar el centro de gravedad situando el módulo en una posición más baja, reduciendo el centro de gravedad y mejorando de forma directa la conducción.
La disposición mecánica optimiza los voladizos cortos y la distancia entre ejes, permitiendo que el tren motriz ocupe el menor espacio posible. De este modo, los componentes de la suspensión delantera y el guiado del eje trasero multibrazo trabajan con mayor recorrido y precisión, garantizando un filtrado superior de las irregularidades del asfalto sin penalizar el aplomo a altas velocidades. Volkswagen también optimizará la resistencia aerodinámica con el firme propósito de bajar los consumos y aumentar la autonomía.
Motores síncronos de alta potencia y gestión térmica avanzada

En el apartado de propulsión, el ID. Tiguan apostará por configuraciones de un solo motor en el eje trasero para las versiones de acceso e intermedias, junto a variantes de tracción total compuestas por dos motores eléctricos. Las alternativas con tracción total distribuirán el par entre ambos ejes mediante una gestión electrónica milimétrica, prescindiendo de conexiones físicas y calculando la tracción necesaria en milisegundos. Este esquema no solo asegura una capacidad de remolque sobresaliente y agarre en firmes deslizantes, sino que eleva la respuesta dinámica gracias a la vectorización del par motor en las ruedas traseras.
La batería contará con un sistema de gestión térmica líquida bidireccional, diseñado para preacondicionar las celdas antes de llegar a los puntos de carga ultrarrápida. Esta tecnología garantiza curvas de carga más planas y estables incluso en condiciones climáticas adversas, reduciendo significativamente los tiempos de parada en trayectos largos. Asimismo, la integración de una bomba de calor de alta eficiencia y un sistema de frenada regenerativa configurable permitirán recuperar energía de forma constante en deceleraciones urbanas e interurbanas. Con todo ello se espera que el reemplazo del ID.4 sea capaz de superar los 700 kilómetros de autonomía homologada en el mejor de los casos.
Fuente: Auto Motor und Sport