En un contexto en el que la transición hacia el vehículo eléctrico avanza más lentamente de lo previsto, Ford Motor Company dejó claro hace tiempo que el icónico Mustang no tendrá una versión 100% eléctrica a corto y medio plazo. Según un informe de Automotive News, la marca del óvalo azul seguirá apostando por los motores de combustión, en particular el V8, al menos hasta bien entrada la década de 2030.
El V8, un emblema intocable
Aunque la compañía había barajado la posibilidad de que la próxima generación del Ford Mustang fuese eléctrica, las circunstancias del mercado y la tibia acogida de algunos modelos eléctricos de la competencia parecen haber frenado esos planes. El propio CEO de Ford, Jim Farley, fue tajante en mayo de 2024: “Lo único que puedo prometer es que nunca fabricaremos un Mustang totalmente eléctrico”.

Las declaraciones no sorprenden si se tiene en cuenta que el V8 ha sido siempre el corazón de la gama Mustang. “Queremos mantenerlo vivo mientras Dios y los políticos nos lo permitan”, añadió Farley, reforzando la idea de que el muscle car americano todavía tiene un largo camino por recorrer.
La estrategia de Ford parece también inspirada en la experiencia de sus rivales. El caso de Dodge, que apostó por hacer eléctrico el Charger con resultados dispares, muestra que el consumidor de muscle cars aún no está convencido de sustituir el rugido del motor de gasolina. A esto se suman los recientes cambios en las políticas de incentivos en Estados Unidos, que han ralentizado la adopción del vehículo eléctrico.
El futuro: electrificación parcial

Aunque el Ford Mustang eléctrico (que nada tiene que ver con el Ford Mustang Mach-e) no está en la agenda inmediata, Ford sí estudia opciones intermedias. Farley reconoció que la marca ha estado probando sistemas de propulsión parcialmente electrificados y que estos “funcionan bien para conductores que buscan rendimiento”. Esto abre la puerta a la posibilidad de un Ford Mustang híbrido, posiblemente para la octava generación.
Lo más probable es que una variante híbrida llegue en unos años, quizá ya bien entrada la década de 2030. Este tipo de sistema permitiría combinar lo mejor de ambos mundos: la potencia tradicional del motor de combustión y el empuje adicional de las mecánicas eléctricas.
Más potencia, pero más eficiencia
El potencial es considerable. El actual Ford Mustang Dark Horse ya ofrece 500 CV con su motor V8 de 5,0 litros, y un sistema híbrido podría sumar fácilmente más de 100 CV adicionales. Por su parte, el brutal V8 Predator de 5,2 litros, que desarrolla 815 CV en el Ford Mustang GTD, podría acercarse a la barrera de los 1.000 CV añadiendo un motor eléctrico.
En definitiva, aunque el Ford Mustang 100% eléctrico parece descartado por ahora, Ford no ignora los cambios que atraviesa la industria. El desafío estará en mantener la esencia del muscle car americano, con su carácter y sonido inconfundibles, al tiempo que incorpora tecnología híbrida que mejore la eficiencia y eleve el rendimiento.
El futuro del Ford Mustang, por tanto, no será completamente eléctrico, pero sí podría ser una mezcla entre lo clásico y lo moderno. Un camino intermedio que permitiría a Ford conservar la identidad del modelo más emblemático de su historia sin darle la espalda a la innovación.