Una lámina de 2,3 mm aisla temperaturas de 1.300ºC: adiós a los incendios en los coches eléctricos

Las baterías de los coches eléctricos han generado, para muchos, cierta desconfianza por la posibilidad de incendio. Ahora, un laboratorio chino ha creado una ‘barrera’ clave para la seguridad.

Este material ya está siendo usado por compañías como BYD o CATL.
Este material ya está siendo usado por compañías como BYD o CATL.
21/04/2026 12:00
Actualizado a 21/04/2026 12:00

La seguridad se ha convertido en el gran argumento competitivo del coche eléctrico y China está moviendo ficha con rapidez. Frente a un mercado global centrado en la autonomía eléctrica y en generar costes de producción más bajos, el país asiático está impulsando una nueva generación de soluciones enfocadas en evitar incendios.

El desarrollo más reciente apunta directamente a ese objetivo. Un equipo de investigación de la Universidad Tecnológica de Nanjing ha desarrollado un material capaz de resistir temperaturas extremas y frenar la propagación del calor dentro de las baterías.

batería
Tras las pruebas a 1.300ºC, este material promete dar un giro de 180 grados a la seguridad en los coches eléctricos.

Más seguridad para las baterías de coches eléctricos

El avance clave consiste en una lámina aislante basada en aerogel de sílice que puede soportar una exposición hasta 1.300°C. Esta tecnología actúa como una barrera térmica entre celdas, evitando que un fallo puntual se convierta en un incendio generalizado. En pruebas, una capa de solo 2,3 mm expuesta a 1.000°C durante cinco minutos logró mantener el lado opuesto por debajo de 100°C, demostrando su eficacia en condiciones reales.

Este salto es significativo si se compara con tecnologías anteriores, que apenas soportaban unos 300°C, muy por debajo de los picos reales de combustión, situados entre 650°C y 1.000°C. Ahora, el margen de seguridad se amplía de forma considerable, acercándose a escenarios críticos reales en los que la contención del calor resulta decisiva.

Además, la estructura del aerogel, formada en un 99% por aire, reduce al mínimo la conducción térmica. Los investigadores han optimizado su composición reforzando la red nanoporosa y ajustando los catalizadores, lo que permite mejorar tanto la resistencia al calor como la estabilidad del material.

Un material que ya está preparado para su expansión en el mercado

Uno de los grandes avances respecto a versiones anteriores no es solo térmico, sino también mecánico. El nuevo material ha sido diseñado para soportar más del 90% de compresión elástica sin perder integridad estructural. Esto es clave, ya que las baterías sufren constantes ciclos de expansión y contracción durante su uso, un factor que antes limitaba la aplicación de estos aislantes.

En paralelo, el proceso de fabricación también ha evolucionado. Mediante técnicas como el secado con CO2, los investigadores han logrado mejorar la eficiencia industrial y reducir costes. Un dato especialmente relevante es la reutilización de más del 99,5% del etanol empleado en el proceso, lo que permite recortar el coste de materias primas en más de la mitad.

batería coche eléctrico
Este aislante genera una mayor seguridad ante situaciones extremas.

Estos avances han permitido pasar del laboratorio a la producción a gran escala, eliminando uno de los principales cuellos de botella de este tipo de tecnologías. La viabilidad industrial es, en este caso, tan importante como la innovación técnica. Este material ya se está utilizando en baterías de grandes fabricantes chinos. Empresas como CATL, BYD o Xiaomi han comenzado a integrarlo en sus sistemas, lo que indica un despliegue real en el mercado.

Este movimiento se enmarca dentro de una estrategia nacional más amplia. China ha identificado los materiales avanzados como un sector prioritario en su planificación industrial, especialmente en combinación con la transición energética. El objetivo es liderar no solo en volumen de producción, sino también en estándares de seguridad.

Además, el contexto del mercado refuerza esta apuesta. En marzo de 2026, las instalaciones de baterías alcanzaron los 56,5 GWh, con un dominio claro de la química LFP, que representa más del 80% del total. Este tipo de baterías es menos propenso a incendios, lo que demuestra que la industria está alineando tecnología y seguridad.