Una semana de controles en carreteras en obras ha bastado para que la DGT vuelva a situar la velocidad en el centro de sus preocupaciones. La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil inspeccionó 233.506 vehículos entre el 22 y el 28 de junio y terminó denunciando a 15.460 conductores por diferentes infracciones en territorio español.
La vigilancia se concentró en puntos donde los trabajos obligaban a estrechar la calzada, desviar la circulación o alterar el trazado habitual. Según los datos provisionales de Tráfico, en 2025 se produjeron 154 siniestros relacionados con labores de mantenimiento: en 26 estaban implicados trabajadores situados a pie de carretera y en los 128 restantes los operarios permanecían dentro de sus vehículos.

El exceso de velocidad domina el balance de sanciones
De todas las denuncias tramitadas, 13.904 correspondieron a conductores que no respetaron las limitaciones temporales de velocidad. Esta conducta concentró cerca del 90% de las infracciones detectadas, aunque la proporción sobre el conjunto de vehículos controlados fue de aproximadamente un 6%. Es decir, nueve de cada diez multas fueron por velocidad, no nueve de cada diez conductores vigilados.
El resto del balance muestra que las señales y los balizamientos tampoco siempre reciben la atención necesaria. La Guardia Civil denunció a 204 personas por ignorar indicaciones de agentes, operarios o señalización provisional, además de imponer 135 sanciones por utilizar el móvil y otras 68 por distracciones como llevar auriculares.
También se registraron 71 adelantamientos prohibidos, 17 cambios de carril indebidos y 26 casos de conducción negligente o temeraria. A ellos se añadieron 144 denuncias por no utilizar cinturón, casco o sistemas de retención infantil, junto a 58 positivos en alcohol y 39 en otras drogas.
Los conos empiezan a enviar avisos en tiempo real

Junto al refuerzo de los controles, la DGT ha certificado los dos primeros modelos de conos conectados para zonas de obras. Estos dispositivos pueden comunicar automáticamente el comienzo y la finalización de los trabajos, además de transmitir su posición exacta a la plataforma DGT 3.0 y al Punto de Acceso Nacional de información de tráfico.
La información permite generar una incidencia en los centros de gestión y advertir con antelación mediante paneles de mensaje variable, servicios de navegación o vehículos conectados. La tecnología amplía así la distancia disponible para adaptar la velocidad antes de alcanzar el tramo afectado, aunque no sustituye la obligación de respetar las señales, los límites provisionales y las indicaciones de quienes trabajan en la vía.