La nueva marca de Volkswagen da un giro de 180º, quería ser 100% eléctrica pero ahora mira con buenos ojos a los híbridos

La más joven y americana de las marcas del Grupo Volkswagen está cambiando de planes sobre la marcha. Sus directivos han descubierto que los híbridos tienen mucho más tirón.

La marca afirma tener más de 130.000 reservas por sus primeros dos coches.
La marca afirma tener más de 130.000 reservas por sus primeros dos coches.
05/03/2026 16:00
Actualizado a 05/03/2026 16:00

Cuando el Grupo Volkswagen decidió resucitar la mítica marca Scout, el plan parecía escrito en piedra: crear un fabricante de todoterrenos 100% eléctricos para el mercado norteamericano. Sin embargo, la realidad de los consumidores ha terminado por imponer un cambio de rumbo que ha sorprendido a la propia directiva. El entusiasmo inicial por una movilidad sin emisiones se ha topado con el pragmatismo de quienes necesitan vehículos capaces de afrontar largas distancias sin depender de un enchufe cada pocos kilómetros.

Scott Keogh, el máximo responsable de la compañía, ha revelado que la demanda de modelos con motores de combustión que actúan como generadores, los eléctricos de rango extendido, ha superado todas las expectativas iniciales. Lo que iba a ser una marca de vanguardia eléctrica ha tenido que adaptarse rápidamente a un mercado que, aunque desea la modernidad de un motor a batería, no está dispuesto a renunciar a la seguridad que ofrece un depósito de combustible. Este giro estratégico marca un antes y un después en la hoja de ruta del gigante alemán en Estados Unidos.

Scout Terra
Volkswagen ha decidido dar a los americanos lo que los americanos exigen.

Un éxito inesperado para el motor de autonomía extendida

Las cifras no mienten y dibujan un panorama muy claro sobre lo que quieren los conductores de SUVs y camionetas de gran tamaño. Aproximadamente el 80% de las reservas totales de los nuevos modelos de Scout se han decantado por la versión denominada Harvester, que incorpora un pequeño motor de gasolina encargado de recargar las baterías en marcha. Actualmente, Scout asegura haber recibido más de 130.000 reservas por sus coches, casi todas ellas, como ya hemos dicho, para las versiones de autonomía extendida.

A pesar de que la marca iba a ser cien por cien eléctrica, la respuesta del público ha validado la decisión de incluir esta opción híbrida de última hora. El propio Keogh admite que este motor de combustión adicional actúa como un seguro de vida para el cliente, proporcionando una versatilidad que el modelo puramente eléctrico todavía no puede garantizar en todos los escenarios de uso diarios.

Scout Volkswagen
El Traveler (izquierda) y el Terra (derecha) son los primeros modelos de la marca Scout.

Desafíos en la red y una inversión millonaria

La inclinación masiva hacia el sistema Harvester no es solo una preferencia personal, sino un síntoma de las carencias actuales en la infraestructura de la vasta red de carreteras de Estados Unidos. Los clientes de Scout, que suelen buscar aventuras fuera de los entornos urbanos, ven en el motor de gasolina una herramienta indispensable. No obstante, este éxito comercial conlleva sus propios retos industriales, ya que obliga a la empresa a gestionar una cadena de suministro más compleja que incluya componentes mecánicos tradicionales.

Volkswagen ha apostado fuerte por este proyecto, destinando miles de millones de euros a la construcción de una planta de fabricación de última generación en Carolina del Sur. El objetivo es que las primeras unidades de producción comiencen a salir de la línea de montaje en 2027. La inversión, que ronda los 1.900 millones de euros (basado en los 2.000 millones de dólares anunciados originalmente), pretende generar miles de puestos de trabajo directos y revitalizar una zona clave para la industria automotriz del país.

Este cambio hacia el modelo híbrido podría ser la clave para que el proyecto sea rentable mucho antes de lo previsto. Al captar a ese 80% de usuarios que todavía no se sentían cómodos con un eléctrico puro, Scout se asegura un volumen de ventas que garantiza la viabilidad de la fábrica. Volkswagen ha demostrado que, en la era de la electrificación, la flexibilidad es el activo más valioso para sobrevivir a las cambiantes demandas de un mercado que aún no está listo para despedirse del todo de la gasolina.