El mercado del automóvil en España vive una paradoja cada vez más evidente. Mientras las ventas de coches nuevos siguen contenidas, la compraventa de vehículos de segunda mano no deja de crecer y ha cerrado 2025 con cifras históricas. El motivo principal no es una preferencia por lo usado, sino una barrera económica cada vez más difícil de superar: el precio medio de un coche nuevo ya se sitúa en torno a los 40.000 euros.
Así lo ha explicado la economista y analista Pilar García de la Granja, quien resumió la situación en el programa La Linterna de COPE con una frase contundente: “Los españoles no se compran un coche de segunda mano porque no se quieran comprar uno nuevo, es porque cada coche nuevo de media cuesta 40.000 euros”.
Dos coches usados por cada coche nuevo vendido

Los datos confirman esta tendencia. En 2025 se vendieron en España más de 2,2 millones de coches de ocasión, lo que supone un crecimiento del 4% respecto al año anterior. La proporción ya es clara: por cada vehículo nuevo se compran dos de segunda mano, un desequilibrio que refleja el cambio forzado en las decisiones de compra de los conductores.
El aumento del precio de los coches nuevos ha sido especialmente acusado en los últimos años. Desde 2019, el coste medio ha subido cerca de un 40%, impulsado por la electrificación, el encarecimiento de materias primas, la normativa de emisiones y la incorporación obligatoria de nuevos sistemas de seguridad.
El precio manda: coches fiables por 5.000 euros
Según García de la Granja, muchos compradores no buscan lujo ni tecnología punta, sino un coche funcional y asequible. “Si es un coche barato, desde luego se compra un coche nuevo antes que uno de diez años”, explica, pero la realidad es que hoy ese “coche barato” nuevo prácticamente ha desaparecido del mercado.

Ante esta situación, miles de familias optan por vehículos de ocasión por 5.000 o 6.000 euros, aunque eso implique adquirir modelos con más de una década de antigüedad.
Un parque móvil cada vez más envejecido
Esta tendencia preocupa al sector. Desde la patronal de concesionarios, Faconauto, su portavoz Raúl Morales reconoce que el auge del mercado de usados es positivo en volumen, pero alerta de un problema estructural: el envejecimiento del parque automovilístico.
Las cifras lo confirman. El 60% de los coches vendidos en 2025 tenía más de 10 años, lo que mantiene en circulación vehículos más contaminantes y menos seguros. El sector reclama incentivos eficaces para retirar los coches más antiguos en lugar de perpetuar su uso.
Confusión tecnológica y miedo a equivocarse
Al factor precio se suma otro elemento clave: la incertidumbre. Muchos compradores no saben si apostar por gasolina, diésel, híbrido o eléctrico. Las dudas sobre la autonomía, la infraestructura de recarga y el valor real de un coche eléctrico de segunda mano frenan decisiones.
“El comprador está confundido y paralizado”, señala García de la Granja. El resultado es un mercado que crece, sí, pero lo hace mirando al pasado, mientras el acceso al coche nuevo se convierte en un lujo cada vez más exclusivo.