Uno de los problemas o, quizá, mejor, dicho, incomodidades que supone conducir un coche eléctrico llega a la hora de recargar. No se trata de los tiempos de recarga o de que en muchas ocasiones los puntos de carga estén inoperativos, es el hecho de que en cada uno hay que tener una aplicación específica en función de la empresa de la que se trate. Plugsurfing es una app que, desde 2012, está trabajando para eliminar esa barrera y no deja de crecer.
Wilhelm Henriksson, Jefe de Redes, Estrategia e Inteligencia de Negocios en Plugsurfing de la compañía, ha dado una extensa entrevista en la que ha hablado sobre el estado de la industria y sobre el futuro de su empresa.

Simplificar la tarea de recarga
Lo primero es que la gente se ponga en situación. “Plugsurfing se fundó en 2012, cuando la infraestructura de carga pública aún estaba fragmentada y se basaba principalmente en corriente alterna. La idea principal era sencilla: que los conductores pudieran acceder a múltiples redes de carga a través de una sola aplicación. En aquel entonces, este tipo de integración no era común”, comenta sobre el origen de la firma.
“Con el paso de los años, el enfoque cambió. Cuando me incorporé en 2020, la empresa ya había trascendido el modelo B2C y prestaba cada vez más servicios a fabricantes de automóviles. Estos necesitaban una solución de carga lista para usar que impulsara la adopción de vehículos eléctricos, y Plugsurfing les proporcionó precisamente eso al integrar un gran número de puntos de carga en una sola plataforma”, añade.
Es un enfoque no ha dejado de evolucionar, hasta el punto de que, cuando le preguntan por el servicio principal de Plugsurfing en la actualidad, responde que “en esencia, proporcionamos la infraestructura básica: la red de carga para vehículos eléctricos. Conectamos redes, gestionamos la complejidad y garantizamos un funcionamiento óptimo. Nuestros clientes, a partir de esta base, desarrollan sus propias soluciones personalizadas”.
Aplicaciones de marca blanca
Su trayectoria dio un giro cuando se centraron en el desarrollo de aplicaciones de marca blanca, “lo que permitió a los fabricantes de equipos originales (OEM) ofrecer sus propios servicios de carga con su marca”. Es un concepto desconocido en este sector para el público general, pero que permite a un fabricante desplegar una red de recarga mucho más rápido que si lo hiciera por cuenta propia.
Henriksson se lo explica a Electrive: “Las aplicaciones de marca blanca permiten a los clientes lanzar un servicio de carga rápidamente, a menudo en cuestión de semanas. Las API (Interfaz de Programación de Aplicaciones), por otro lado, permiten una integración más profunda en los ecosistemas digitales existentes, como la aplicación de un fabricante o incluso los sistemas de infoentretenimiento de los vehículos eléctricos”.
De esta manera, cuando un fabricante quiere dar este paso, la estrategia más habitual es la de empezar con una aplicación de marca blanca y luego pasar a las API, que permiten que la aplicación de recarga se integre de manera más limpia en sus propias plataformas.
Plugsurfing pone a disposición de sus socios toda la red de cargadores que tienen disponibles, pero le da la oportunidad de elegir cuáles quieren mostrar a sus clientes, para que la experiencia sea personalizada: “Ahora los clientes pueden personalizar sus redes según criterios como el precio, la cobertura o la calidad. Esta flexibilidad es cada vez más importante, ya que cada cliente tiene prioridades diferentes”.

