La autonomía de los coches eléctricos vuelve a situarse en el centro del debate. Un reciente estudio de la AAA confirma lo que muchos conductores ya intuían: el frío y el calor extremos afectan de forma directa al rendimiento de las baterías. Sin embargo, los datos también desmontan uno de los grandes mitos del sector: incluso con esa pérdida de autonomía, los eléctricos siguen siendo más económicos de utilizar que los híbridos.
El frío, el gran enemigo de la batería
El análisis se realizó en laboratorio con seis vehículos (tres coches eléctricos y tres híbridos) sometidos a distintas temperaturas. En condiciones de frío extremo, concretamente a -6,6 °C, los coches eléctricos experimentaron una caída media del 39% en su autonomía. En términos de eficiencia energética, la reducción fue del 35,6%.

Este impacto es considerable y se explica por el comportamiento químico de las baterías, que pierden capacidad de entregar energía en temperaturas bajas. Además, sistemas como la calefacción del habitáculo aumentan el consumo.
Los coches híbridos tampoco se libran: en esas mismas condiciones, su eficiencia cayó un 22,8%. Aunque el descenso es menor, demuestra que el frío afecta a todas las tecnologías.
El calor también pasa factura, pero menos

A temperaturas elevadas, en torno a los 35 °C, los efectos son más moderados. Los eléctricos registraron una pérdida de autonomía del 8,5% y una caída de eficiencia del 10,4%. En el caso de los híbridos, la reducción fue del 12%.
Aquí el principal factor es el uso del aire acondicionado y la gestión térmica de la batería, que también consume energía adicional para evitar el sobrecalentamiento.
Costes: el factor que inclina la balanza
A pesar de estas pérdidas, el estudio concluye que los eléctricos siguen siendo más baratos de utilizar. Recorrer 1.600 kilómetros con un coche eléctrico cuesta de media 87,75 dólares (74,56 euros) en condiciones de frío, frente a cifras superiores en los coches híbridos.
Eso sí, hay una condición clave: cargar en casa. Cuando se depende exclusivamente de cargadores rápidos públicos, los costes pueden superar a los de un automóvil híbrido, independientemente de la temperatura.
Además, el frío incrementa notablemente el gasto energético. En condiciones normales, recorrer esa misma distancia implica un aumento del 55% en invierno.
¿Debemos preocuparnos por la autonomía?
Los expertos coinciden en que no necesariamente. Aunque la pérdida de autonomía en invierno es significativa, la mayoría de conductores no agota la autonomía al completo de su vehículo en el día a día.
Además, factores como el acceso a carga doméstica, el clima habitual de la región o los hábitos de conducción influyen más en la experiencia real que las cifras extremas de laboratorio.
Claves antes de comprar un coche eléctrico
El estudio de AAA recomienda tener en cuenta tres aspectos fundamentales: el clima donde se utilizará el vehículo, el coste de la electricidad (especialmente en casa frente a carga pública) y el tipo de uso diario. Y ya sabemos que la degradación de las baterías ha dejado de ser un problema.
En definitiva, los coches eléctricos siguen consolidándose como una opción eficiente y económica, pero entender cómo afectan las temperaturas a su rendimiento es clave para sacarles el máximo partido.