El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se enfrenta la presión política y económica de una escalada en los precios de los carburantes que ha elevado al máximo el coste de la gasolina en el país desde mediados de 2024, en medio de un conflicto en Oriente Medio que ha alterado el suministro global de crudo.
La Secretaría de la Casa Blanca ha confirmado que Trump y su equipo están evaluando “opciones adicionales” para contener esta subida, sin ofrecer por ahora detalles concretos sobre las medidas que podrían adoptarse.

Impacto del bloqueo en el estrecho de Ormuz
Según informa la Agencia EFE, la portavoz Karoline Leavitt dijo en rueda de prensa que se mantienen “observando de cerca los mercados”, que se han vuelto “muy volátiles”, y que el Ejército estadounidense estudia alternativas siguiendo la instrucción presidencial de garantizar el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde transitaba antes de la crisis aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
El coste medio de un galón de gasolina sin plomo en Estados Unidos alcanzó 3,54 dólares por galón (3,85 litros) este martes, según datos facilitados por la Asociación Americana del Automóvil (AAA), lo que representa el nivel más alto desde mediados de 2024 y un incremento de un 21 % en apenas un mes.
La escalada de los precios se ha vinculado al conflicto que involucra a Estados Unidos e Israel con Irán, y que ha derivado en ataques a petroleros y otros buques que navegaban por el estrecho de Ormuz. Estos ataques han causado la muerte de siete marineros, de acuerdo con cifras de la Organización Marítima Internacional (OMI), y han reducido de facto el tráfico de crudo, dada la persistencia de las amenazas de la Guardia Revolucionaria iraní a continuar con estas acciones. (
Ese bloqueo no solo afecta al transporte de petróleo crudo. Ormuz también es un eje crucial para el tránsito de gas natural, fertilizantes y otros minerales que sostienen cadenas de suministro internacionales. La interrupción de ese corredor ha tensionado los precios de la energía a nivel mundial y ha llevado a que, en estados como California, el precio por galón supere los 5 dólares, según informa The Guardian, muy por encima del promedio nacional, debido a impuestos locales y limitaciones de refinado.
Trump ha defendido hasta ahora que el incremento en los precios de la energía es una «consecuencia temporal» del operativo militar en la región, y ha señalado que la normalización de los mercados ocurrirá “cuando la guerra termine”, una perspectiva que busca transmitir seguridad a consumidores y mercados. A raíz de estas tensiones, el crudo llegó a cotizar por encima de 100 dólares por barril, niveles que no se veían desde 2022 antes de moderarse nuevamente.

Las opciones sobre la mesa
Hasta ahora, las acciones del Gobierno estadounidense para mitigar el impacto de la crisis han incluido el ofrecimiento de seguros contra riesgos a petroleros que operan en el golfo Pérsico, la suspensión temporal de algunas sanciones relacionadas con el petróleo y la propuesta de escoltar buques con unidades de la Armada si fuera necesario, con el fin de mantener abierto el paso por Ormuz.
Fuentes periodísticas y analistas económicos han señalado que Washington podría estar considerando, además, otras opciones más concretas que van desde liberar parte de las reservas estratégicas de petróleo hasta posibles vetos o incentivos fiscales para aliviar el coste del combustible a los consumidores. Aunque muchas de estas propuestas requerirían la aprobación del Congreso, reflejan la amplitud de escenarios que se estudian en el marco de una crisis que amenaza con extenderse si el conflicto en Oriente Medio no da señales de desescalada.
La situación ha generado también respuestas en otras zonas del mundo. En Europa, por ejemplo, algunos países han empezado a aplicar medidas como descuentos fiscales temporales o límites máximos al precio de los carburantes con el objetivo de proteger a hogares y empresas del encarecimiento, mientras que la Comisión Europea estudia mecanismos de emergencia para abordar posibles crisis de precios energéticos.
La administración Trump afronta una creciente presión interna, no solo de sectores económicos afectados sino también de aliados políticos, ante un alza de los precios que podría influir en la percepción pública de la gestión económica y energética del Ejecutivo. La respuesta del Gobierno, que hasta ahora ha evitado detallar plenamente sus planes adicionales, será observada de cerca por analistas y mercados, que buscan señales claras de un enfoque que pueda atajar la tensión en los mercados de la energía.