La industria del almacenamiento de energía está presenciando cómo las alternativas químicas al litio se transforman en soluciones industriales viables. CATL ha desvelado un último avance aplicado a los paquetes de baterías de sodio, un movimiento que se suma a la larga lista de innovaciones realizadas por la empresa. CATL no solo ha conseguido superar las limitaciones intrínsecas del sodio, sino que ha conseguido extender su durabilidad a cotas sin precedentes. El objetivo declarado por los equipos de ingeniería es alcanzar un estándar de rendimiento de 15.000 ciclos de carga y descarga, garantizando una vida útil operativa que cubra un objetivo de 20 años de servicio continuado.
Este avance representa la transición de las mejoras a nivel de celda hacia una estandarización de la infraestructura lista para su despliegue comercial masivo. A principios de año CATL anunció un fuerte impulso para las “baterías de sal” con el firme propósito de iniciar la producción antes de que acabe el curso. Las baterías de sodio se proponen como una excelente alternativa al litio para impulsar los coches eléctricos más baratos del mercado. Una solución técnica que propone al sodio, un elemento mucho más abundante que el litio, que podría reducir los precios de venta. La fabricación se llevará a cabo en las instalaciones que la compañía posee en Fujian.
Arquitectura mecánica interna bajo una sola carcasa

El núcleo de la innovación reside en el desarrollo de la estructura denominada ‘One Shell, Two Cells’ (Una carcasa, dos celdas). Desde el punto de vista mecánico, la integración convencional de los paquetes de baterías suele aislar cada celda de manera independiente, lo que penaliza el volumen útil y la conductividad térmica general del conjunto. El nuevo diseño de CATL unifica dos celdas individuales dentro de una única estructura rígida compartida, reduciendo los componentes de unión y optimizando la resistencia estructural frente a impactos mecánicos.
Esta configuración interna no solo ahorra espacio ‘vacío’ en el interior del módulo, sino que mejora la transferencia de calor entre las celdas y los sistemas auxiliares de gestión térmica. Al consolidar físicamente los componentes activos, el paquete mitiga de forma notable los problemas de fatiga por expansión y contracción que suelen experimentar los ánodos duros de carbono durante los procesos de inserción y extracción de los iones de sodio.
Resistencia al frío extremo y cadena de componentes

Una de las ventajas mecánicas más determinantes de esta disposición con celdas de sodio es su capacidad para combatir la degradación por bajas temperaturas, logrando superar la caída de rendimiento invernal incluso a temperaturas críticas de -25°C. A diferencia de las químicas de litio convencionales, cuyas transferencias de carga se ralentizan drásticamente con el frío extremo aumentando la resistencia interna, el entramado del sodio con la nueva carcasa mantiene un flujo electroquímico estable.
El gigante de las baterías ya ha invertido cerca de 10.000 millones de yuanes (1.234 millones de euros) para superar los obstáculos en la fabricación de baterías de carbono duro, como el control de la humedad y los gases. Las recientes revelaciones marcan la siguiente fase de este proceso: convertir estas mejoras en la fabricación de celdas en un estándar de rendimiento de 15.000 ciclos, unos 20 años de vida útil, listo para su implementación. CATL ha firmado un acuerdo de suministro de tres años con HyperStrong. El acuerdo incluye 60 GWh de baterías de iones de sodio. Además, Fuding Times, filial de CATL, ha anunciado un nuevo proyecto de expansión de baterías con un coste de 735 millones de dólares, que añadirá otros 40 GWh a la capacidad total.