La batería de "sal" ya tiene fecha: CATL anuncia para 2026 la tecnología que bajará el precio de los eléctricos un 40%

El gigante chino, que controla casi todo lo que se mueve con baterías en el mundo, ha dado un golpe en la mesa. En 2026 empezará la producción a gran escala de sus celdas de sodio.

El sodio siempre ha sido considerado entre las mejores alternativas al litio.
El sodio siempre ha sido considerado entre las mejores alternativas al litio.
01/01/2026 08:00
Actualizado a 01/01/2026 08:00

Llevamos años oyendo que el coche eléctrico es caro por culpa de la batería. Que si el litio está por las nubes, que si la cadena de suministro es un caos... Pues bien, CATL se ha cansado de las excusas. El mayor fabricante de baterías del mundo acaba de confirmar que 2026 será el año del despliegue masivo de la tecnología de iones de sodio. Y no es una promesa vacía: ya tienen los contratos firmados para meter estas pilas en coches, motos y sistemas de almacenamiento de energía.

¿Qué tiene esto de especial? Básicamente, estamos ante la democratización real de la movilidad eléctrica. Mientras el litio es un material escaso y geopolíticamente complicado, el sodio es, literalmente, sal. Es abundante, es barato de extraer y, lo más importante, no depende de las tensiones comerciales que tanto asustan en Europa y Estados Unidos. Durante mucho tiempo varias han sido las marcas que han estado coqueteando con el sodio como alternativa al litio. Mercedes llegó a plantearlo como sistema de almacenamiento de energía para el Clase G eléctrico, aunque finalmente descartó la idea.

CATL
CATL diversifica su cartera de productos energéticos con las nuevas baterías de sodio.

La batería que no teme al frío (y que no sale ardiendo)

La tecnología de sodio no viene a sustituir a las baterías de largo alcance basadas en el litio y en las cada vez más corrientes LFP. Su guerra es otra. Tienen una densidad energética menor (175 Wh/kg), sí, pero ganan por goleada en dos aspectos críticos donde el litio muerde el polvo: el frío extremo y la seguridad. Son capaces de funcionar con total normalidad en un amplio rango de temperaturas; entre los -40ºC y los 70ºC.

Una batería de sodio de CATL puede mantener más del 90% de su rendimiento a -20°C, algo que hoy por hoy es ciencia ficción para muchos conductores que ven cómo su autonomía cae en picado cuando llega el invierno. Además, son mucho más estables térmicamente. Es decir, el riesgo de que el coche acabe convertido en una pira funeraria tras un golpe es drásticamente menor.

CATL no solo piensa en coches. Su plan para 2026 incluye un despliegue en tres frentes:

  • Vehículos eléctricos pequeños: Ideales para esos utilitarios de ciudad que no necesitan 800 km de autonomía, sino un precio que un trabajador medio pueda pagar.
  • Dos ruedas: Adiós a las baterías de plomo en los patinetes y motos baratas.
  • Almacenamiento estacionario: Para guardar la energía de las placas solares en casa sin que te cueste un riñón.
Mercedes Eléctrico
Mercedes ha coqueteado con las baterías de sodio durante mucho tiempo, aunque ha terminado desechándolas.

El coche eléctrico de 15.000 euros está más cerca

Aunque CATL no ha dado una cifra exacta de ahorro, se estima que estas baterías son entre un 30% y un 40% más baratas de producir que las actuales LFP (litio-ferrofosfato). Si hacemos cuentas, esto podría permitir por fin la llegada de coches eléctricos con autonomías decentes y potencias de unos 100 o 136 CV por precios que ronden los 15.000 o 18.000 euros antes de ayudas. Una auténtica bendición para un mercado que está pidiendo a gritos alternativas lógicas y asequibles.

Con esta nueva hornada de baterías, CATL sigue diversificando su cartera de productos. Recientemente, los chinos han presentado en Europa una pila LFP capaz de cubrir más de 1 millón de kilómetros durante su vida útil. A la par, estudia las baterías de electrolito sólido, aunque se enfrenta al mismo problema que el resto de empresas envueltas en el mismo ejercicio. La producción a gran escala se está convirtiendo en el gran problema. Todas las empresas aseguran para finales de la década estarán operativas.