Dongfeng es una marca china fundada nada menos que allá por 1969 y que es propiedad del Gobierno chino. Desde 2024 vende en España un único coche eléctrico: el solvente urbano Box -que ya probamos- y que, el año pasado amplió su autonomía a 340 km.
Pero ahora, esta marca está siendo noticia por una frase que parece sacada de la Guerra Fría, pero que respaldan Reino Unido y otros países de la OTAN, además de Israel: “los coches chinos son espías”.

Una futura fábrica en Noruega que desafía a la OTAN
La historia parece sacada de una película sobre espías de clase B, pero es muy real. A diferencia de BYD, que apuesta por España para levantar su tercera fábrica en Europa, o esta marca española que levantará una en Guadalajara, Dongfeng quiere levantar una fábrica de coches eléctricos en Noruega. Y no es por casualidad ya que, en este país, 9 de cada 10 coches vendidos son eléctricos.
La cuestión es que esta marca de coches chinos, que vendió en 2025 en España, quiere levantar una fábrica de coches en Noruega. En concreto, los planes de Dongfeng pasan por importarlos en kits desde China para montarlos en Europa, tal y como hace EBRO con sus coches: lee nuestras pruebas del s700 y del s900.
Y para ello, y tal y como publican desde el diario noruego NRK, ha alcanzado un acuerdo de intenciones con la sociedad noruega Grupo GG, una promotora que quiere levantar un parque industrial denominado parque Viken, ubicado en una zona natural intacta cerca de la ciudad de Ostfold. “Lo importante para ellos es la proximidad al puerto, pero también a la [autopista] E6 y que sea un camino corto hacia la UE”, ha señalado Carl Haakon Garder, director general del grupo GG, refiriéndose al puerto de Borg en la cercana ciudad de Fredrikstad.
Esta fábrica, de levantarse finalmente, podría suponer hasta 2.000 puestos de empleo en los próximos años, ya que los planes de esta marca china con presencia en España pasan por alcanzar en ella una producción anual de hasta 100.000 coches.

¿El problema? La presencia de la OTAN en Noruega
Pero el problema que supondría esta fábrica no viene tanto de que se situara en una zona natural. La verdadera cuestión es que el puerto de Borg que usaría Dongfeng para desembarcar las piezas de sus coches chinos es uno que usan habitualmente los barcos de la OTAN, durante los ejercicios periódicos que realizan en el Atlántico Norte; aunque sólo sea para desembarcar o recibir material bélico.
Eso, y que incluso los gobernantes noruegos parecen ser muy conscientes de que “los coches chinos son espías”. O de que, al menos, podrían suponer un grave problema de seguridad para su país -uno de los miembros fundadores de la OTAN en 1949- o para esta misma organización.
Así lo ha dejado caer, aunque de forma sutil, Lars Steinar Bjørkavåg, el director de sección de la NSM -la Autoridad de Seguridad Nacional noruega-, consciente de que los vehículos modernos son ‘computadoras sobre ruedas’ que recopilan datos: “No podemos descartar que las empresas chinas estén proporcionando información a las autoridades chinas”.

