¿Los coches eléctricos chinos espían? Esta pregunta podría tener muchas posibles vertientes. Inicialmente la respuesta podría ser ‘no’, aunque los matices aclararían con un ‘pero podrían hacerlo’. Así lo apunta un nuevo estudio realizado por Paulina Uznańska y hecho público a través de la agencia de noticias polaca, PAP.
La nueva generación de coches llega cargada de sistemas y avances tecnológicos que proporcionan seguridad activa y pasiva al volante. Estos normalmente se componen de cámaras, sensores, radares y un amplio arsenal de dotaciones de inteligencia y gestión de datos. Como decimos, estos son usados para la seguridad al volante. Pero, ¿podrían ser también dispositivos desarrollados para el espionaje en zonas sensibles fuera de China?

Un estudio verifica que los coches chinos podrían espiar entornos clave
Según apunta la mencionada autora del estudio, en realidad, estos coches pueden tener la capacidad de recopilar datos, gestionarlo y enviarlo a una base central situada en cualquier parte del planeta. Ello ha llevado a que varios países den la voz de alarma sobre posible uso como espías. La consecuencia de esto sería, directamente, vetar el acceso de vehículos chinos a instalaciones clave y zonas militares clave.
El último país en hacerlo ha sido Polonia. De esta manera, el país centroeuropeo se une a Reino Unido, quien también ejecutó una orden muy similar. El origen de esta decisión ha sido el estudio presentado por Uznańska, quien ha bautizado a los coches chinos como “teléfonos inteligentes sobre ruedas”, señalando así que las tecnologías que estos incluyen pueden hacer las veces de espías del entorno.
Desde el Ministerio de Defensa Nacional de Polonia han confirmado esta decisión al medio PAP. Por ende, en cuanto esto entre en vigor, los vehículos de origen chino no podrán acceder a instalaciones militares, zonas de especial sensibilidad gubernamental o incluso a aparcamiento cercanos.

Como ya hemos mencionado, varios gobiernos son los que ya han tomado una decisión similar. Reino Unido lo hizo el pasado año tras señalar que el gobierno chino tiene derechos legales de acceso a los datos recopilados por los vehículos fabricados y desarrollados en el país oriental. Esto se llevaría a cabo, de hecho, a través de los múltiples elementos de captación del entorno (cámaras, sensores o radares).
El gobierno de Polonia no sólo vetaría el acceso a las mencionadas zonas a los coches fabricados o desarrollados por marcas autóctonas chinas, sino también a todo aquel vehículo que incluya software o componentes clave producidos en China. Ello limitaría la entrada al alternativas de marcas europeas pero que se producen en el país oriental.
Un experto en seguridad miliar va incluso más allá. El veto no debería limitarse exclusivamente a áreas militares o gubernamentales. Según él, deberían tener cerrado el paso también a centros o infraestructuras clave, como los aeropuertos internacionales de gran movimiento, por ejemplo. Esto ha hecho que muchas personas afines a la tecnología se opongan a ello, dado que podría tener consecuencias negativas en las relaciones entre Europa y China.
Actualmente, los coches chinos están entre los que más interés generan al público europeo. Sus precios competitivos y sus buenas especificaciones están haciendo que sus ventas estén siendo realmente buenas en el Viejo Continente. ¿Supondrá esto un ‘pero’ para aquellos propietarios de un modelo chino? Dependiendo del uso que se le dé, quizás sí podría ser un motivo de preocupación en algunos países de la UE.