Los 100.000.000 kW de esta planta fotovoltaica que forman la “Gran Muralla Solar”, no solo son energía limpia: tienen un efecto colateral inesperado

China busca alimentar los millones de coches eléctricos que recorrerán sus calles y carreteras con energía limpia. Este gigantesco parque solar, que forma parte de este plan, logra un efecto inesperado: revertir la desertificación.

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La Gran Muralla China Solar estará formada por 400 km de paneles solares en el desierto de Kubuqi.
15/02/2026 11:00
Actualizado a 15/02/2026 11:00

La transición global hacia la movilidad eléctrica exige mucho más que la simple producción de baterías y vehículos eficientes; requiere una infraestructura de generación de energía limpia capaz de respaldar este cambio a escala masiva. En este contexto, China, el mayor mercado de vehículos eléctricos del mundo, está llevando a cabo un proyecto de ingeniería monumental que no solo garantiza este suministro sostenible, sino que está generando consecuencias ambientales completamente inesperadas.

El éxito a largo plazo de los vehículos eléctricos depende intrínsecamente de que la electricidad utilizada para su recarga provenga de fuentes de cero emisiones netas, sustituyendo eficazmente a los coches de gasolina. El proyecto fotovoltaico que se levanta en el desierto de Kubuqi, en la región autónoma de Mongolia Interior, cumple precisamente con esta misión, a la vez que aborda un desafío climático local crítico: la desertificación.

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La capacidad total de producción anual será de 100 GW de energía limpia en 2030.

Ingeniería para la soberanía energética

La escala de esta iniciativa, que proyecta 100 GW de capacidad, proporciona el cimiento energético necesario para garantizar que la expansión de la electromovilidad sea verdaderamente verde y sostenible, mitigando el impacto de carbono derivado de los combustibles fósiles.

El megaproyecto ha sido bautizado popularmente como la "Gran Muralla Solar", una denominación que no es casual. Al igual que su predecesora histórica, esta estructura simboliza una protección estratégica a escala nacional, resguardando al país contra la escasez energética futura y el desastre ambiental.

El alcance geográfico es imponente. La Gran Muralla Solar se extenderá a lo largo de 400 kilómetros con un ancho promedio de 5 kilómetros en el desierto de Kubuqi. El objetivo fijado es alcanzar una capacidad total de 100 GW de energía limpia para el año 2030, una cifra que excede la capacidad instalada total de muchos países desarrollados.

Actualmente, el progreso es notable, con más de 5,4 GW ya instalados en fases iniciales, destacando bases como la Estación Solar Junma o la Base de Nueva Energía del Centro-Norte de Ordos. Este ambicioso desarrollo refuerza el liderazgo global de China, que ya representa más del 50% de la capacidad solar instalada en el mundo.

Una de las decisiones estratégicas que permite esta magnitud de construcción es la ubicación elegida. Mientras que en otras regiones, como Europa, la instalación de grandes parques solares a menudo provoca fricciones con el sector agrario por el uso de tierras cultivables, China ha optado por desarrollar estos macroparques en zonas áridas y desérticas, como Kubuqi o el desierto alpino árido de Qinghai. Este enfoque elimina la tensión social por el uso de la tierra y valida la inversión solar en terrenos sin valor agrícola, convirtiendo un área yermo en un activo doble: energético y ecológico.

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Los estudios demuestran que el microclima creado bajo los paneles aumenta la humedad entre un 15% y un 20%.

La sombra que genera vida

La función inicial de los paneles era producir energía y estabilizar las dunas de arena. Sin embargo, los científicos se han encontrado con un efecto ambiental positivo totalmente inesperado: la infraestructura fotovoltaica ha comenzado a funcionar como un agente activo de restauración ecológica.

Este fenómeno se explica por la alteración del microclima local. La instalación de paneles a gran escala crea una cobertura parcial que reduce drásticamente la incidencia directa de la radiación solar sobre la superficie arenosa del desierto. La sombra resultante disminuye la temperatura del suelo hasta en 10 grados Celsius. Esta protección térmica es crítica, ya que al reducir la temperatura superficial, se ralentiza significativamente la tasa de evaporación del agua de lluvia o residual.

El resultado es la creación de un microclima más fresco y húmedo justo debajo de los paneles. Estudios han demostrado que esta retención de humedad puede aumentar la humedad del suelo en un rango significativo de 15% a 20%. De esta manera, los paneles solares actúan de forma análoga a una cubierta vegetal artificial, protegiendo el recurso hídrico vital del calor extremo y permitiendo el establecimiento y crecimiento de la vegetación que antes no podía sobrevivir al estrés hídrico del desierto.

Este nuevo microclima ha impulsado una aceleración en la revegetación. La menor radiación y el aumento de la humedad han disminuido el estrés hídrico de las plantas, permitiendo que especies resistentes florezcan y prosperen. Los investigadores han observado un aumento sustancial en la cobertura vegetal (incluyendo arbustos y pastos) en las zonas sombreadas por los paneles, lo que, a su vez, genera beneficios ecológicos secundarios, como la proliferación de microorganismos, incrementando la biodiversidad en zonas que antes eran consideradas yermas.

La vegetación inducida tiene un efecto crucial en la restauración del ecosistema, mejorando la capacidad de retención de agua y nutrientes del suelo y, fundamentalmente, previniendo la erosión eólica.

Doble Impacto: Energía Limpia y Regeneración Ecológica en Kubuqi

Métrica Clave Objetivo Energético (2030) Logro Ecológico (Actual)
Capacidad Eléctrica Proyectada 100 Gigavatios (GW) Más de 5,4 GW ya instalados [1]
Extensión Total 400 kilómetros de longitud [1] 230.000 mu (aproximadamente 15.300 hectáreas) dedicados al control de arena fotovoltaica [2]
Humedad del Suelo N/A Aumento del 15% al 20% en áreas sombreadas [3]
Temperatura del Suelo N/A Reducción de hasta 10°C en la superficie [3]
Misión Principal Generación de electricidad limpia Mitigación activa de la desertificación [1]

Sostenibilidad integrada

El proyecto de la Gran Muralla Solar en Kubuqi trasciende la simple inversión en infraestructura energética; se ha convertido en un experimento masivo de ingeniería ecológica. El hallazgo de que la sombra de los paneles es capaz de crear un microclima propicio para la vida refuta la idea tradicional de que la energía solar a gran escala es intrínsecamente perjudicial para el uso del suelo. En este caso, la intervención humana ha revertido activamente la degradación.

La energía proveniente de Kubuqi es la base fundamental que garantiza que los vehículos eléctricos en Asia (y globalmente, a través de la influencia tecnológica) alimentados con electricidad verdaderamente limpia.