El diseñador del iPhone lo tiene claro: “Las pantallas táctiles no son adecuadas para los coches”

Jony Ive se ha encargado del diseño interior del Ferrari Luce, pero cree que las pantallas táctiles no casan bien con los automóviles.

Pantallas táctiles
La pantalla central del Ferrari Luce.
15/02/2026 07:30
Actualizado a 15/02/2026 07:30

Es posible que el nombre de Jony Ive no te resulte familiar. Es algo que tiene sentido porque, aunque es diseñador, no lo es de coches, si no que fue la mente que ideó el iPhone original, el primer móvil táctil de la historia, un antes y después en la tecnología que, casi 20 años más tarde, nos ha llevado a una vida diaria en la que prácticamente todo tiene superficie táctiles de control. Por eso, no deja de ser paradójico que considere que los coches, que cada vez tienen más pantallas y más grandes, no son el lugar adecuado para que las haya.

Y se puede decir que sabe lo que hace, porque ha sido el encargado de diseñar el interior del Ferrari Luce, el primer coche eléctrico de la marca italiana, que, en su proceso de mostrar el coche por partes, acaba de hacer públicas las primeras imágenes de su interior. En él, hay una pantalla táctil, pero que no tiene nada que ver con los grandes displays que imperan en la industria.

El uso de la pantalla táctil al volante causa más riesgo de accidente.
El uso de la pantalla táctil al volante causa más riesgo de accidente.

Superficies táctiles para resolver un problema

Ive ha hablado con Autocar sobre el desarrollo del control táctil para el iPhone, allá por 2007, y cuál era el objetivo de la misma: “La razón por la que desarrollamos la tecnología táctil [para el iPhone] fue que estábamos desarrollando una idea para resolver un problema. La idea principal era desarrollar una interfaz de uso general que pudiera funcionar como una calculadora, una máquina de escribir o una cámara, en lugar de tener botones físicos”.

El propósito, por tanto, era que una misma superficie pudiera servir de interfaz para funciones muy diferentes entre sí, pero considera que no tiene sentido ese formato si el foco está más centrado en un único tipo de uso. Es por eso que afirma: “Nunca habría usado la tecnología táctil en un coche [para los controles principales]. Es algo que jamás se me habría ocurrido hacer, porque requiere apartar la vista de la carretera. Así que esa tecnología no es la adecuada para ser la interfaz principal”.

Su dictamen es contundente, pero, precisamente por eso, llama la atención que el Ferrari Luce si que tenga una pantalla táctil, aunque tenga un tamaño contenido. Al preguntarle el porqué, a pesar de que considera que no es la tecnología adecuada para ello, señala que no es una pantalla como las demás: “Gran parte de lo que hicimos fue para que pudieras usarlo intuitivamente, disfrutarlo y usarlo con seguridad. Usamos algo de tecnología táctil en la pantalla central, pero es muy práctico, y la gran mayoría de las interfaces son físicas. Cada botón se siente diferente, así que no necesitas mirar”.

Es cierto que el formato no es el habitual, porque tiene un tamaño más compacto del normal y, aunque ciertos aspectos se controlan mediante la pantalla, en la parte inferior tiene una hilera de botones físicos para operar funciones que se usan bastante, tales como la regulación de los asientos o la ventilación.

Una cuestión de moda

Además, tiene bastante claro por qué ha crecido tanto el uso de pantallas táctiles en los coches: la moda. “Creo que lo que ocurrió fue que la tecnología táctil se percibía casi como una moda. Era la tecnología más actual, así que [las empresas pensaron]: 'necesitamos algo de tecnología táctil'. Al año siguiente, 'tendremos una aún mayor', y seguirá creciendo”, explica. Es cierto que muchas marcas han empezado a volver a los botones físicos en sus vehículos, pero también que las pantallas cada vez son mayores.

Para Ive la clave está en la intención diferente que hay a la hora de diseñar un teléfono móvil, para lo que inicialmente se concibieron las pantallas táctiles, y el interior de un automóvil: “Creo que la forma en que diseñamos [los interiores de los coches] no es que intentemos resolver problemas [como hicimos con el iPhone]”.