Tan solo unos días después de que Stellantis haya anunciado que su apuesta eléctrica y los cambios que la han seguido le han supuesto 22.000 millones, Ford Motor Company ha realizado un anuncio que apunta en una dirección similar: en su conferencia de resultados de 2025 ha anunciado que el año pasado registró pérdidas netas de 8.182 millones de dólares, frente a beneficios de 5.879 millones un año antes, como consecuencia de las partidas extraordinarias relacionadas con la cancelación y reestructuración de su estrategia de vehículos eléctricos.
Hay que recordar que en 2022 anunció que iba a dividir la compañía en dos ramas principales: Ford Blue, para los modelos de combustión, y Ford Model e, dedicada exclusivamente a automóviles eléctricos. Ahora, tres años después, el movimiento no parece haber sido muy acertado: la segunda registró un resultado negativo antes de intereses e impuestos (EBIT) de cerca de 4.480 millones de dólares en 2025. Lo llamativo es que ese resultado fue relativamente positivo, porque mejoró ligeramente respecto a 2024.

Un futuro a corto plazo poco halagüeño
La propia dirección de la compañía ha reconocido que los desafíos continuarán, ya que tienen previsiones de pérdidas adicionales de entre 4.000 y 4.500 millones de dólares también en 2026, situación que podría continuar hasta 2029, cuando se estabilice y deje de tener perdidas.
Sherry House, CFO de Ford Motor Company, habría dicho, según la transcripción de la conferencia realizada por Investing.com, que “las pérdidas de EBIT para el año mejoraron a 4.800 millones de dólares de pérdida, reflejando menos pérdidas en productos de Gen 1, parcialmente compensadas por una mayor inversión en nuestros productos Gen 2 mientras nos preparamos para el lanzamiento de nuestra plataforma universal de vehículos eléctricos en 2027. Las menores pérdidas de Gen 1 fueron impulsadas por reducciones de costes y mayor volumen en Europa, donde los márgenes son más fuertes”.
Una trayectoria complicada
El camino de la división eléctrica de Ford ha sido convulso. En 2022, cuando fue concebida, la idea era responder a la oleada de demanda de vehículos eléctricos existente con desarrollos propios para competir con fabricantes como Tesla. Sin embargo, ese entusiasmo inicial chocó con un mercado que ha evolucionado más lentamente de lo previsto, algo que le ha ocurrido a muchos otros fabricantes, y con consumidores que, tras un primer momento, han mostrado menos interés en comprar modelos eléctricos, especialmente los más caros.
Es por eso que vehículos que deberían haber consolidado su liderazgo, como la pick-up F-150 Lightning, no estuvieron a la altura. Las ventas nunca se acercaron a las expectativas, lo que llevó a que su producción terminara a finales de 2025.

Tampoco han ayudado a los resultados otra serie de factores. En su mercado doméstico, le han hecho bastante daño los cambios en las políticas federales de Estados Unidos, como la eliminación del crédito fiscal de 7.500 dólares para compradores de vehículos eléctricos y la reducción de regulaciones medioambientales, que han favorecido a los automóviles tradicionales con motor de combustión y han restado competitividad a los coches eléctricos en un lugar en el que tampoco es que los EV fueran tremendamente populares.
A pesar de los daros, los directivos de Ford han querido tener una narrativa optimista de futuro. El CEO de la compañía, Jim Farley, ha destacado que la empresa ha aprendido de la respuesta del mercado y está pivotando hacia productos más accesibles y eficientes: desde vehículos híbridos y de rango extendido hasta nuevos EV con precios más asequibles. Durante la conferencia, Farley declaró que “el cliente ha hablado”, así que Ford ajustará su estrategia para alinear mejor la oferta con la demanda real.
Esta reconfiguración incluye planes para lanzar cinco nuevos modelos con precios por debajo de 40.000 dólares antes de 2030, además de un nuevo pick-up eléctrico de aproximadamente 30.000 dólares que buscará atraer a un público más amplio y competitivo frente a sus rivales asiáticos y europeos.
