Este es el origen, muy poco 'romántico', del detalle más retro de algunas motos: la banda blanca en la cubierta de las ruedas

Es un elemento estético muy distintivo, pero el origen de la franja blanca de los neumáticos fue por una cuestión técnica.

neumático franja blanca
La banda blanca en los neumáticos es cada vez más rara de ver.
17/02/2026 07:00
Actualizado a 17/02/2026 07:00

Ver una motocicleta vintage o una moderna con estética retro y descubrir que lleva neumáticos con banda blanca despierta en muchos aficionados una sensación nostálgica: es una imagen que parece sacada de otra época, de los años de las motos clásicas. Pero, aunque sea un rasgo que romanticemos, lejos de ser algo deliberado en cuestión de diseño desde sus orígenes, la famosa franja blanca en los laterales de las ruedas (que también estaba presente en algunos coches de la época) tiene una razón de ser mucho más práctica y utilitaria.

A finales del siglo XIX y principios del XX, los neumáticos no eran negros como los conocemos hoy. El caucho natural, materia prima fundamental de los primeros neumáticos, tenía un tono claro, blanco o gris muy claro, por naturaleza. Además, para darle algo más de resistencia y permitir que el neumático funcionase mejor, los fabricantes añadían óxido de zinc en el proceso de vulcanización, un compuesto que blanqueaba todavía más el caucho pero que no aportaba demasiado a nivel de rendimiento.

La norma, no la excepción

En esa época los neumáticos blancos eran la norma, no se trataba de una elección estética. El problema era que la durabilidad de estos primeros compuestos era muy limitada, especialmente cuando se enfrentaban a carreteras irregulares y condiciones que distaban bastante de ser idóneas. Por eso, con los avances de la industria del caucho, comenzó a incorporarse negro de carbono en la fórmula. Este aditivo supuso un antes y un después en la industria, porque mejoraba notablemente el desempeño de los neumáticos por varias razones: reforzaba la estructura molecular del caucho, aumentaba de forma notable la resistencia al desgaste y multiplicaba el kilometraje que podían soportar.

El problema es que producir negro de carbono de calidad era costoso a principios del siglo XX, así que la industria llegó a una conclusión muy lógica, pero que sin quererlo dio lugar a una estampa que con el paso del tiempo se ha convertido en icónica: fabricar solo la banda de rodadura, que es la parte del neumático que realmente está en contacto con el suelo, con negro de carbono, mientras que los flancos se dejaban con el material claro original. El resultado fue un neumático con el centro negro y los lados blancos, una característica que con el tiempo se asoció con las motos y coches de la época pero que era, básicamente, una medida de ahorro de costes, no una decisión de diseño.

Con la mejora y abaratamiento de la producción de negro de carbono, los neumáticos totalmente negros se generalizaron, mejorando su resistencia en todas sus áreas, y las bandas blancas desaparecieron casi por completo del uso general, pero no del todo.

Un legado estético

En los años treinta, marcas como Ford empezaron a ofrecer banda blanca como opción de lujo en algunos de sus automóviles, convirtiéndose en un detalle que pasó a simbolizar estatus. Esta evolución también se vio en las motocicletas, especialmente en Estados Unidos, donde las “whitewall tires” (neumáticos de pared blanca) se convirtieron en algo habitual en modelos GT y de alta gama desde los años treinta hasta los sesenta y setenta.

A pesar de ello, con el paso de las décadas, y a medida que la tecnología de fabricación de neumáticos avanzó y los neumáticos radiales negros más eficientes y duraderos se impusieron, la presencia de bandas blancas en vehículos nuevos prácticamente desapareció. Hoy en día es muy difícil verlo, pero es relativamente común en las motos de estilo retro o clásico, aunque ya es por mera estética, no por características técnicas como ocurría originalmente.