La estrategia de Indian Motorcycle toma un rumbo claro bajo el liderazgo de su nuevo CEO, Mike Kennedy. En una reciente sesión de preguntas con la prensa, el directivo fue tajante: la marca no desarrollará una moto de acceso ni entrará, por ahora, en el segmento de baja cilindrada. Una decisión que contrasta con la tendencia general del mercado, donde cada vez más fabricantes apuestan por modelos asequibles o eléctricos para atraer a nuevos motoristas, como es el caso de su principal rival Harley-Davidson, mediante la marca LiveWire.
Un mercado dominado por las motos asequibles
En un contexto económico marcado por la inflación y el encarecimiento del coste de vida, las motos pequeñas y de precio contenido se han convertido en uno de los segmentos más dinámicos de la industria. Son más baratas de comprar, asegurar y mantener, lo que las hace especialmente atractivas para quienes se inician en el mundo de las dos ruedas.

Incluso Harley-Davidson ha anunciado su entrada en este terreno para 2026. Sin embargo, Indian Motorcycle ha decidido no seguir ese camino. Kennedy sostiene que no es cierto que solo se vendan motos de 6.000 dólares y defiende que aún existe un amplio margen de crecimiento en los segmentos donde la marca ya es fuerte.
Crecer en el terreno propio: cruiser, bagger y touring
Según datos compartidos por el propio CEO, el mercado estadounidense de motos de carretera cayó un 6,5% en 2025. A pesar de ello, Indian logró aumentar su cuota de mercado, especialmente en las categorías touring y cruiser.
Kennedy insiste en que la compañía debe centrarse en su ADN: motos de media y gran cilindrada, con fuerte identidad estética y orientación rutera. También confirmó que la firma trabaja en un futuro modelo de tres ruedas (trike), reforzando aún más su posicionamiento en el segmento de monturas pesadas.

Aunque Indian dispone de modelos por debajo de los 10.000 dólares, el CEO reconoce que el tamaño y el peso de sus motos impiden considerarlas auténticas motos de iniciación. “No somos la respuesta para un perfil completamente novel”, admitió, poniendo como ejemplo que incluso su propia hija, con licencia de moto, no podría manejar cómodamente una Scout 101 por su tamaño.
Marca aspiracional, no puerta de entrada
Lejos de intentar competir en el escalón más bajo del mercado, Indian quiere consolidarse como una marca aspiracional. Kennedy comparó, con matices, la estrategia con la de fabricantes prémium del automóvil: no buscan volumen a través de productos básicos, sino fortalecer el deseo de pertenecer a la marca.
En este sentido, la compañía apuesta por el mercado de segunda mano como vía de entrada para nuevos clientes y planea reforzar su presencia en merchandising, ropa y licencias. La idea es mantener el atractivo de la marca entre un público amplio, incluso si su primera moto no es una Indian.
El CEO fue claro: aunque le gustaría contar con una moto de 650 o 750 centímetros cúbicos a precio competitivo, considera que desarrollar ese producto supondría una distracción estratégica en este momento. Lo dice en una etapa delicada para Indian, que hace poco decidió cerrar una fábrica por fases, por lo que tendrá que acabar despidiendo a unos 200 empleados.
Sin planes para eléctricas ni resurrección de la Indian FTR
Además de descartar una moto de acceso, Kennedy también enfrió las expectativas sobre un impulso decidido hacia las motos eléctricas. La prioridad actual pasa por reforzar las líneas tradicionales de la firma.
Para quienes esperaban el regreso de la naked Indian FTR renovada o un modelo más deportivo, el mensaje es igualmente claro: la hoja de ruta inmediata se centra exclusivamente en cruiser, bagger y touring.
Indian Motorcycle, tras su separación de Polaris, busca crecer consolidando su identidad histórica en lugar de diversificar hacia segmentos emergentes. Una apuesta que puede reforzar su posicionamiento premium, aunque la deja al margen del segmento más dinámico del mercado actual.