Cada vez queda menos para que Ferrari se interne en el mundo de la movilidad eléctrica. Ya ha puesto nombre a su primer modelo de cero emisiones, Ferrari Luce. Ya sabíamos que tendrá más de 1.000 CV de potencia, que contará con cuatro motores y tendrá tracción integral; pero ahora también conocemos su interior, que tendrá más botones de lo que se estila en la industria y también menos pantallas.
La marca ha querido dejar claro que el diseño de la interfaz del Luce parte de una idea muy clara: devolver al conductor el protagonismo y la conexión física con el coche, lo que choca casi frontalmente con contexto dominado por la digitalización que impera en el sector. Se ha seguido la filosofía de LoveFrom, estudio que se ha encargado del diseño, basándose en una combinación de tactilidad y de uso intuitivo, lo que ha implicado alejarse de la dependencia casi total de las grandes pantallas táctiles que existe en muchos vehículos eléctricos.

Vuelven los botones
La alternativa de Ferrari es recuperar los controles mecánicos, que han sido diseñados para ser agradables al tacto, fáciles de entender y directos en su uso. Esta filosofía se percibe ya desde el volante, que es una reinterpretación contemporánea del clásico volante Nardi de las décadas de los 50 y 60, está fabricado íntegramente en aluminio reciclado, compuesto por 19 piezas mecanizadas por CNC y dispone de controles organizados en dos módulos analógicos inspirados en la Fórmula 1.
La conexión entre coche y conductor es algo que se quiere reforzar desde el mismo arranque del vehículo, que la firma italiana define como un ritual. Cuenta con una llave fabricada en vidrio Corning Fusion 5 e incorpora una pantalla E Ink. Al insertarla en la base de la consola central, la llave cambia de color y el habitáculo cobra vida mediante la iluminación del tablero y los controles.
A pesar de la fisicidad del habitáculo, el Ferrari Luce tiene pantallas, pero que están pensadas como herramientas claras y bien organizadas, buscando que la interacción con ellas sea más sencilla y directa, no como un elemento de distracción. El sistema se compone de tres pantallas (para el conductor, la central y para los pasajeros traseros) que han sido diseñadas para ofrecer un equilibrio óptimo entre el control y la información. Además, se ha creado una tipografía personalizada que busca reforzar la identidad visual sin distraer.
Uno de los elementos más llamativos es el cuadro de instrumentos, que se mueve solidario con el volante, algo inédito en Ferrari, y está anclado en la columna de dirección. Este conjunto combina dos pantallas OLED superpuestas, desarrolladas junto a Samsung Display, que según la marca ofrecen un mayor contraste y profundidad visual. Gracias a recortes existentes en la pantalla superior, se deja ver la información generada por la pantalla inferior, creando un efecto tridimensional. Cada uno de ellos está rematado con lentes de cristal y anillos de aluminio anodizado que ayudan a reforzar el carácter independiente de cada uno.
Pantalla orientable y con reposamanos
El panel de control central también huye de soluciones convencionales. Está montado sobre una articulación esférica que permite orientarlo hacia el conductor o el pasajero, lo que quiere fomentar una experiencia compartida. Además, cuenta con un reposamanos que facilita la interacción sin necesidad de apartar la vista de la carretera. Cada uno de los botones de la fila inferior se siente distinto, por lo que se pueden activar sus funciones sin tener que mirar.

Además, en este panel destaca especialmente la zona central, una “pieza magistral de microingeniería” que combina arte relojero y tecnología. Sus agujas, accionadas por motores independientes, permiten mostrar funciones como reloj, cronógrafo, brújula o ‘launch control’, con animaciones que recuerdan a los relojes mecánicos.
Por último, la palanca de cambios del Ferrari Luce también está hecha en vidrio Corning Fusion5. A pesar de ser un elemento con el que hay mucha interacción, el material ha sido desarrollado para ofrecer una durabilidad superficial superior que le otorga una resistencia a impactos y arañazos muy por encima de la del vidrio convencional. Es por eso que este mismo material se emplea también en otros elementos clave del habitáculo: panel de control, tablero y superficie de la consola central.
