Tras 2.819 días y 2.500 millones gastados, NIO celebra sus 100.000.000 de recargas completas en 5 minutos

El intercambio de baterías puede ser la solución a los problemas de carga. NIO ha conseguido el éxito con su sistema al alcanzar las 100 millones de operaciones en apenas 7 años.

NIO ofrece cargas completas en menos de 5 minutos.
NIO ofrece cargas completas en menos de 5 minutos.
17/02/2026 07:30
Actualizado a 17/02/2026 07:30

Hace poco más de siete años, muchos dudaban de que el modelo de intercambio de baterías pudiera ser una solución viable para la movilidad eléctrica a gran escala. Sin embargo, en este tiempo NIO ha dado un golpe de autoridad sobre la mesa al anunciar que ha superado los 100 millones de servicios de intercambio de baterías realizados. Es la confirmación de que la ansiedad por la autonomía puede curarse en menos de cinco minutos.

El camino no ha sido sencillo ni barato. Han hecho falta exactamente 2.819 días desde que se inauguró la primera estación y una inversión acumulada que supera los 2.500 millones de dólares (unos 2.320 millones de euros) para construir la infraestructura necesaria. Hoy, NIO demuestra que su apuesta por el "Battery as a Service" (BaaS) es la columna vertebral de su ecosistema y un estándar que el mercado empieza a mirar con mucho respeto.

NIO Battery Swap Station Map
Red de estaciones de intercambio de batería de NIO en China.

Una red que no deja de crecer: 2.723 estaciones y sumando

Para alcanzar la cifra de los 100 millones de intercambios, NIO ha desplegado un ejército de estaciones por toda China y parte de Europa -pocas, pero algunas hay-. A día de hoy, la compañía cuenta con 2.723 estaciones de intercambio de baterías operativas, lo que permite a sus usuarios disfrutar de una libertad de movimiento sin precedentes. No se trata solo de cantidad, sino de capilaridad: las estaciones están situadas estratégicamente para cubrir tanto núcleos urbanos como rutas de larga distancia.

La evolución de estas instalaciones ha sido clave. Desde las primeras versiones hasta las actuales de cuarta generación, NIO ha logrado optimizar el tiempo de cada operación. Actualmente, un conductor puede entrar en una estación y salir con una batería cargada al 100% en menos tiempo del que se tarda en llenar un depósito de gasolina, eliminando de un plumazo la principal barrera de entrada para muchos compradores de coches eléctricos.

NIO Battery Swap
NIO estima que ha ahorrado millones de horas de espera a sus clientes.

El impacto en el ahorro de tiempo y energía

Los datos compartidos por la compañía tras alcanzar este hito son reveladores en cuanto a eficiencia. Si comparamos esos 100 millones de intercambios con lo que habría supuesto una carga convencional, el ahorro de tiempo para los usuarios es masivo. NIO estima que su sistema ha ahorrado a los conductores millones de horas de espera frente a un cargador, permitiendo una rotación de vehículos mucho más fluida.

Este sistema también aporta beneficios tangibles a la red eléctrica. Las estaciones están programadas para cargar las baterías en momentos de baja demanda eléctrica y así no saturar la infraestructura. Al ser cargadas de forma controlada en la estación, se prolonga la vida útil de las baterías. Los usuarios pueden elegir baterías de diferentes tamaños según sus necesidades puntuales de viaje (y de precio). Además, las estaciones permiten introducir nuevas químicas de celdas sin que el usuario tenga que cambiar de coche.

Una inversión milmillonaria que empieza a dar sus frutos

Los 2.500 millones de dólares invertidos han servido para crear una ventaja competitiva que nadie más tiene en la industria. NIO ha pasado de ser un fabricante de coches a una empresa de servicios energéticos. Esta infraestructura ya no es exclusiva para sus modelos. La marca ha firmado acuerdos de colaboración con otros gigantes de la automoción, como Geely y Changan, para compartir la red y estandarizar la tecnología de intercambio. Los primeros intentos en España han cosechado malos resultados, como la aventura entre Stellantis y Ample, empresa americana que ha acabado declarándose en quiebra.