Es una planta de energía solar muy particular, no solo porque flota, además produce 2.000.000 kWh con una capacidad de 187.000 kW

En el estado alemán de Baviera se ha inaugurado la primera central fotovoltaica flotante vertical de Europa, una tecnología que podría alimentar también la recarga de vehículos eléctricos.

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Planta fotovoltaica flotante y vertical instalada por SINN Power en Baviera.
25/02/2026 08:05
Actualizado a 25/02/2026 08:05

La empresa alemana SINN Power ha puesto en marcha en Baviera la que describe como la primera planta fotovoltaica flotante vertical de Europa, instalada sobre el lago de la gravera Jais, en el distrito de Starnberg. Con una potencia de 1,87 MW y una producción estimada de aproximadamente 2 GWh al año, esta instalación aspira a abastecer a varias centenas de viviendas, al mismo tiempo que demuestra una vía innovadora para generar energía limpia sin ocupar suelo firme.

Lo que distingue a este proyecto es su tecnología ‘Skipp-Float’, que monta los paneles en posición vertical orientados de este a oeste, sobre plataformas flotantes ancladas a una profundidad aproximada de 1,6 metros, y que cubren solo un 4,65 % de la superficie del lago, bien por debajo del límite legal alemán del 15 % para masas de agua. De esta forma, optimiza la captación solar desde el amanecer hasta el atardecer y garantiza una generación más estable a lo largo del día.

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La posición vertical de los paneles reduce las temperaturas de funcionamiento.

Ventajas (e inconvenientes) inherentes a la arquitectura vertical de esta planta

Este tipo de instalaciones tienes varias implicaciones. En primer lugar, la generación fotovoltaica flotante libera terreno útil para otros usos, como la propia infraestructuras de recarga, o el desarrollo de parques fotovoltaicos en suelo, y refuerza la producción de electricidad renovable que puede alimentar estaciones de carga de vehículos eléctricos.

Más capacidad limpia en la red significa mayor margen para que la recarga se realice con energía de bajo impacto ambiental, reforzando la coherencia entre movilidad eléctrica y transición energética.

Además, el diseño vertical de los paneles y la posición sobre agua permiten temperaturas de funcionamiento más bajas, lo que incrementa la eficiencia de los módulos y prolonga su vida útil, según explican los promotores. Esto resulta relevante cuando se pretende suministrar energía a demanda, como en el caso de flotas de vehículos eléctricos o infraestructuras de recarga de alta potencia, donde la estabilidad de suministro es clave.

El proyecto también aporta valor desde la sostenibilidad del ecosistema acuático. Estudios iniciales señalan que la calidad del agua no se ha visto afectada, e incluso ha mejorado en ciertos parámetros tras la instalación. La separación entre las filas de paneles (unas pasarelas de agua de unos cuatro metros) permite ventilación y paso de luz, lo que evita el bloqueo de la función ecológica del lago y puede proporcionar nuevos hábitats para fauna acuática.

En el plano técnico y regulatorio, la instalación sirve como banco de pruebas para la replicabilidad de sistemas flotantes en aguas continentales y, en el futuro, posiblemente marinas. Los promotores ya mencionan una segunda fase de ampliación para añadir hasta 1,7 MW adicionales sin superar el 10 % de cobertura del lago.

Si este tipo de tecnología escala, podría servir también para alimentar a redes de recarga nacionales, puntos de intercambio de baterías, o nodos de movilidad eléctrica que requieren gran potencia y disponibilidad.

Sin embargo, no todo está resuelto. La integración en la red de estas instalaciones puede plantear desafíos de conexión, gestión de la variabilidad y almacenamiento. Aunque la tecnología reduce la superficie ocupada en tierra, sigue siendo necesario abordar el coste de anclaje, mantenimiento, vida útil en entornos acuáticos, y amortización del sistema frente a instalaciones convencionales sobre suelo.