La Policía Metropolitana de Londres se ha encontrado con un problema bastante particular: algunos delincuentes utilizan motos y bicicletas eléctricas de altas prestaciones precisamente porque son difíciles de perseguir. Son ligeras, aceleran con rapidez y pueden colarse entre coches, atravesar calles estrechas o acceder a zonas donde un vehículo policial convencional no puede entrar.
La respuesta de Scotland Yard ha sido utilizar esa misma ventaja a su favor. La Metropolitan Police ha ampliado su flota de Sur-Ron eléctricas de cinco a 25 unidades, que ya están siendo utilizadas para perseguir a sospechosos relacionados con robos de móviles, atracos y otros delitos cometidos sobre vehículos de dos ruedas.

La moto eléctrica se convierte en una herramienta policial
Según la propia policía londinense, el reducido peso y la agilidad de estas máquinas permiten a los agentes atravesar tráfico congestionado, circular por pasos estrechos e incluso afrontar escaleras.
La utilidad ya ha quedado demostrada en situaciones reales. El pasado 17 de agosto, varios agentes persiguieron a un conductor que circulaba con una ebike sin seguro. La Sur-Ron policial pudo mantener el ritmo de aceleración hasta que el sospechoso perdió el control y fue detenido.
Cuatro días después, otro agente siguió a un ciclomotor que intentaba escapar entre el tráfico y posteriormente entró en una zona residencial. Cuando el conductor abandonó el vehículo y continuó a pie, el policía pudo mantener la persecución y efectuar la detención. Posteriormente se comprobó que portaba drogas y que el sospechoso tenía además prohibido conducir.

Londres ya ha confiscado más de 2.500 ebikes y patinetes ilegales
La situación tiene una cierta paradoja. Mientras incorpora Sur-Ron a su propia flota, la policía está retirando de las calles miles de vehículos eléctricos de dos ruedas utilizados ilegalmente.
Solo durante los siete primeros meses de 2026 fueron confiscadas más de 2.500 ebikes y patinetes eléctricos ilegales, superando ya el total correspondiente a todo 2025. Muchas de estas máquinas habían sido modificadas para aumentar sus prestaciones o circulaban sin cumplir los requisitos necesarios de seguro y matriculación.
La policía asegura que los delincuentes recurren cada vez más a vehículos eléctricos de altas prestaciones para cometer robos de teléfonos y escapar rápidamente.
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Conviene además diferenciar estos vehículos de una bicicleta eléctrica convencional. En Reino Unido, como ocurre también en buena parte de Europa, superar determinados límites de potencia y asistencia puede hacer que el vehículo deje legalmente de considerarse una bicicleta y pase a estar sometido a requisitos propios de ciclomotores o motocicletas.
Los delincuentes han ayudado indirectamente a pagar las motos
La Metropolitan Police combina esta nueva flota con drones, controles específicos y tecnología capaz de comprobar en la propia calle las prestaciones de vehículos sospechosos de haber sido modificados.
Según sus datos, los robos de teléfonos se han reducido en más de 13.000 casos durante el último año, mientras los delitos de barrio descendieron un 14%. Eso no permite atribuir toda la mejora a las Sur-Ron, pero la policía considera que las nuevas motos están dando a sus agentes una herramienta que antes les faltaba.
Y queda un último detalle especialmente llamativo: parte del dinero empleado para ampliar la flota procede de beneficios confiscados a delincuentes, reinvertidos posteriormente en medios policiales.
La electrificación está encontrando así en Londres una aplicación bastante inesperada. Las mismas cualidades que han hecho atractivas estas motos para escapar (aceleración, silencio, ligereza y maniobrabilidad) son ahora precisamente las que la policía utiliza para alcanzarlos.