Híbridos y Eléctricos

TMB Y EL CONSORCI DE LA ZONA FRANCA

Barcelona tendrá la primera estación pública de hidrógeno de España para vehículos eléctricos

Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) y Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) promoverán una estación de suministro de hidrógeno para autobuses de pila de combustible, de los que TMB adquirirá 8 próximamente.

Autobús eléctrico de TMB.
Autobús eléctrico de TMB.

El Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) y Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) han alcanzado un acuerdo para promover una estación de suministro de hidrógeno -que construirá TMB a través de una licitación- que dará servicio a flotas de vehículos eléctricos de transporte de viajeros y mercancías en el área de Barcelona.

El convenio, firmado este lunes por el delegado especial del Estado en el CZFB, Pere Navarro, y la presidenta de TMB, Rosa Alarcón, recoge que destinarán una parcela del polígono industrial de 5.000 metros cuadrados, en la que se construirá una planta de producción, almacenamiento y carga de hidrógeno.

La planta, pionera en España, será utilizada por los autobuses de TMB de esta tecnología y potencialmente también lo harán otras flotas, así como las industrias del polígono y vehículos de particulares que lo adopten como solución energética alternativa.

Una vez concretado el destino de la parcela, TMB buscará por concurso un suministrador que instale un punto de abastecimiento de hidrógeno abierto al público, aunque el objetivo principal de la infraestructura será abastecer los autobuses de TMB.

El contrato de arrendamiento de la parcela tendrá una duración inicial de 10 años y será objeto de sucesivas prórrogas de cinco años, hasta un máximo de 40 de duración total.

En paralelo, TMB tiene en marcha una licitación para adquirir los primeros autobuses eléctricos que utilizarán la tecnología de pila de hidrógeno en su flota, después del experimento del proyecto de los años 2003-2005, y en total serán ocho unidades de 12 metros de longitud.

La adquisición de los ocho vehículos de cero emisiones tiene un presupuesto de 6,5 millones de euros y cuenta con el apoyo del programa europeo JIVE 2 de promoción de los vehículos de pila de combustible y cero emisiones, cofinanciado por la Unión Europea (UE).

El delegado especial del Estado en el CZFB, Pere Navarro, y la presidenta de TMB, Rosa Alarcón.

El delegado especial del Estado en el CZFB, Pere Navarro, y la presidenta de TMB, Rosa Alarcón.

El hidrógeno, opción estratégica de TMB

La apuesta por el hidrógeno forma parte de la opción estratégica de TMB por la modernización y ambientalización de la flota de autobuses, siempre con el criterio de compra verde y electrificación progresiva. 

Así, en febrero se adjudicó el suministro de 23 autobuses articulados eléctricos preparados para la carga rápida en la calle, que se sumarán a los 9 existentes, con los que se avanzará en la conversión de las líneas H16, H12 y V15 en líneas de emisión cero. 

En años sucesivos continuará la inversión (se han estimado 115 millones de euros en el trienio 2019-2021) para la adquisición de autobuses eléctricos e híbridos y la infraestructura de carga correspondiente, con el objetivo de sustituir en 2024 los coches diésel amortizados, es decir, todos excepto los minibuses, para los que la industria aún no ofrece alternativas eléctricas competitivas.

La flota de autobuses de TMB ya empezó la reconversión ambiental entre los años 2011 y 2014, y esto hace que actualmente no dé servicio con vehículos de categoría ambiental inferior a Euro 3. Para conseguirlo, se transformaron en híbridos 70 autobuses diésel y 13 autobuses de GNC. Además, 425 autobuses diésel fueron equipados con filtros SCRT que retienen los óxidos de nitrógeno y las partículas finas, los dos contaminantes de más impacto en el medio local y la salud de las personas.

Los pasos que ha emprendido TMB desde entonces van en la línea del cumplimiento de los acuerdos internacionales contra la crisis climática, para contener el incremento de la temperatura mediana global y favorecer un desarrollo sin gases de efecto invernadero. Unos acuerdos que 25 grandes ciudades, entre las cuales está Barcelona, han concretado en compromisos de acción que permitan llegar a la neutralidad de emisiones en 2050, y si puede ser antes, mejor.

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