Un perro muerde una batería y provoca un incendio en casa de un bombero: “No tenía ni idea de lo que estaba pasando”

Una cámara doméstica captó a un perro que mordió un dispositivo con batería de litio y desató un fuego en la vivienda. Los bomberos piden mucha precaución y reciclar correctamente las baterías.

Colton, a punto de darle un buen susto a su familia.
Colton, a punto de darle un buen susto a su familia.
22/02/2026 11:00
Actualizado a 22/02/2026 11:00

Un vídeo de seguridad doméstica difundido esta semana muestra el momento en que un perro, Colton, muerde un dispositivo alimentado por una batería de iones de litio y provoca un incendio en el interior de una vivienda de Chapel Hill, Carolina del Norte. El propietario, también bombero, llegó al lugar tras recibir una alarma y logró que el fuego quedara controlado; el suceso vuelve a poner sobre la mesa los riesgos asociados al mal uso y la incorrecta gestión de estas baterías.

El episodio, recogido primero por medios especializados del sector y por la prensa local, ocurrió cuando Colton mordió un aparato con una batería integrada, lo que desencadenó una combustión rápida a pocos metros del animal. El dueño, David Sasser, que presta servicios en el departamento de bomberos de Chapel Hill, afirmó que la alarma de su sistema de seguridad le avisó del incendio y que la rápida intervención doméstica evitó daños mayores: solo se quemó una alfombra.

Más baterías, más avisos, más incendios

Especialistas y cuerpos de emergencia llevan meses advirtiendo del aumento de incendios relacionados con baterías de iones de litio en entornos residenciales. Las investigaciones y las declaraciones de los bomberos señalan que estos incidentes suelen originarse cuando las celdas se dañan, se sobrecalientan, se cargan con cargadores inadecuados o se desechan de forma incorrecta; en casos de rotura del envoltorio, la reacción térmica puede evolucionar en segundos hacia una llama intensa y emisión de gases tóxicos.

No es un caso aislado. En agosto de 2024, otro vídeo viral mostró un suceso similar en Tulsa (Oklahoma), donde un perro utilizó un banco de energía como juguete mordisqueable y provocó un incendio que rápidamente llenó la vivienda de humo, poniendo en peligro a mascotas y habitantes hasta que pudieron escapar. Aquella grabación ya sirvió de advertencia pública sobre la rapidez con la que una batería dañada puede evolucionar a fuego.

Las recomendaciones que aportan los profesionales incluyen medidas sencillas pero efectivas: usar únicamente cargadores certificados, evitar dejar dispositivos cargando sobre superficies inflamables, no almacenar baterías sueltas en lugares accesibles a mascotas o niños y seguir los canales oficiales para el reciclaje de baterías al final de su vida útil. En el ámbito municipal, algunas autoridades locales han habilitado puntos específicos para la correcta eliminación de pilas y baterías, mitigando el riesgo de incendios en puntos de recogida y vertederos.

El incidente aporta varias lecturas: por un lado, muestra la naturaleza común de las celdas de iones de litio que tanto dispositivos de consumo como vehículos eléctricos utilizan. Por otro, subraya la diferencia entre el diseño industrial de baterías de automoción, que incorpora sistemas de gestión térmica y protecciones múltiples, y las baterías de consumo, que pueden carecer de las mismas salvaguardas. Aun así, el correcto manejo y la concienciación ciudadana son factores clave para reducir riesgos en ambos ámbitos.

Los bomberos consultados insisten en la importancia de la formación y la divulgación: “Es un recordatorio para todos de que hay que estar atentos y operar estos dispositivos con sentido común”, indicó un responsable local; además, advierten de que la rápida propagación del fuego en estos incidentes obliga a extremar la prudencia en hogares con mascotas o menores.

La proliferación de dispositivos portátiles y la popularidad de las baterías externas aumentan la exposición de los domicilios a este tipo de riesgos. Por eso, organismos y empresas del sector están impulsando campañas informativas y mejoras en el etiquetado y los estándares de seguridad, aunque los expertos reclaman más esfuerzo educativo para que los consumidores identifiquen productos certificados frente a artículos de bajo coste que pueden no cumplir los requisitos.

El vídeo de Chapel Hill es una nueva llamada de atención: más allá de la alarma que generan las imágenes, lo relevante es trasladar comportamientos concretos al día a día (carga segura, almacenamiento fuera del alcance de mascotas, y reciclaje responsable) para minimizar la probabilidad de que un descuido termine en tragedia.