El idilio de la industria automotriz con las pantallas táctiles gigantes está a punto de enfrentar su primer gran obstáculo regulatorio. Durante el último lustro, los interiores minimalistas se han convertido en la norma, eliminando interruptores analógicos en favor de menús digitales infinitos y complejos sistemas multimedia. Sin embargo, Euro NCAP, el organismo independiente que evalúa la seguridad de los vehículos en Europa, ha decidido intervenir para frenar una tendencia que considera peligrosa para la atención al volante.
Euro NCAP, con el apoyo del Parlamento Europeo, prepara una nueva regulación mediante la cual cualquier fabricante que quiera aspirar a la máxima calificación de cinco estrellas deberá dar un paso atrás en la digitalización extrema. La organización sostiene que la dependencia excesiva de interfaces táctiles obliga a los conductores a apartar la vista de la carretera durante periodos prolongados, aumentando drásticamente el riesgo de accidentes por distracción.

La seguridad por encima del diseño minimalista
El cambio en el protocolo de evaluación de Euro NCAP no busca prohibir las pantallas, sino garantizar que las operaciones críticas sean intuitivas y accesibles mediante el tacto. Los estudios indican que realizar una tarea en una pantalla puede distraer al conductor entre 5 y 40 segundos, mientras que el uso de mandos físicos permite el uso de la memoria muscular sin dejar de mirar al frente.
Para no perder puntos en las pruebas de seguridad, los nuevos modelos deberán contar con botones, palancas o diales físicos específicos para cinco tareas fundamentales:
- Luces de emergencia (hazard).
- Indicadores de dirección (intermitentes).
- Limpiaparabrisas.
- Bocina (claxon).
- Sistema de llamada de emergencia eCall SOS.
Un desafío industrial y económico
Esta nueva normativa representa un reto de diseño y costes para marcas que, como Tesla o BMW, que a principios de 2023 anunció un cambio drástico, han integrado gran parte de su tecnología en sistemas de infoentretenimiento complejos. Reintroducir hardware físico implica rediseñar tableros, ajustar cadenas de suministro y, en última instancia, aumentar los costes de fabricación que se habían reducido gracias al software.
A pesar de ser una directriz voluntaria, el peso de las valoraciones de Euro NCAP es tan alto en la decisión de compra que se espera que la mayoría de los fabricantes se adapten rápidamente. De hecho, marcas como Volkswagen, Hyundai o MINI ya han comenzado a rectificar, anunciando el regreso de controles táctiles tradicionales en sus volantes y salpicaderos tras las quejas de los usuarios por la falta de precisión de los paneles táctiles. Jonathan Ive, diseñador del iPhone y del interior del nuevo Ferrari eléctrico, también ha sido crítico en cuanto al uso indiscriminado de pantallas.

El camino hacia 2026 y más allá
La implementación de estas reglas será progresiva. Se estima que el cumplimiento comenzará en un 60% en 2026, ascendiendo hasta el 80% en 2028 para mantener las calificaciones más altas. Además de los botones, Euro NCAP también endurecerá los requisitos para la visualización de información vital, como la velocidad o el estado de las luces, que deberá permanecer siempre dentro del campo de visión directo del conductor.
Este movimiento marca un punto de inflexión donde la ergonomía vuelve a ganar la partida al futurismo estético. La prioridad absoluta de las nuevas pruebas será reducir el tiempo de ojos fuera de la carretera, promoviendo una conducción más segura y menos frustrante para el usuario final.