La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) es un trámite obligatorio para circular por las carreteras españolas y una de las principales herramientas para garantizar la seguridad vial y el control de emisiones contaminantes. Sin embargo, recibir un resultado desfavorable sigue generando preocupación entre miles de conductores que temen reparaciones costosas e imprevistos económicos.
Frente a esta percepción, el mecánico Juan José Ebenezer ha lanzado un mensaje de tranquilidad a través de sus redes sociales. El especialista sostiene que no superar la ITV no siempre implica una avería grave ni un desembolso elevado. En muchos casos, explica, se trata de defectos leves o moderados que pueden solucionarse con intervenciones relativamente simples.
Analizar el informe, clave para evitar gastos innecesarios

Según Ebenezer, el primer paso tras recibir un informe negativo es leer detenidamente las observaciones técnicas. “Lo peor de que no te pase la ITV es el inconveniente de quedarte sin coche temporalmente, pero eso no significa que haya que cambiar piezas completas sin comprobar antes qué ocurre realmente”, viene a señalar en su explicación divulgativa.
Como ejemplo, menciona los fallos habituales en los faros delanteros. En ocasiones, el problema no radica en el sistema eléctrico ni en la estructura del foco, sino en la pérdida de transparencia del plástico exterior. Un tratamiento de pulido puede devolver la luminosidad adecuada sin necesidad de sustituir la pieza. Lo mismo ocurre con determinados elementos de la transmisión, donde un simple cambio de guardapolvo puede resolver la incidencia detectada.
Este enfoque pone el acento en la importancia de acudir a un profesional de confianza que valore el alcance real del defecto antes de asumir reparaciones mayores.
ITV y antigüedad del parque móvil en España
El mensaje del mecánico llega en un contexto especialmente relevante para el parque automovilístico español. Diversos informes recientes alertan de que una parte significativa de los vehículos que circulan por el país supera ampliamente la década de antigüedad. Esta realidad incrementa la probabilidad de fallos mecánicos y de emisiones que pueden derivar en un resultado desfavorable en la inspección.
En algunas provincias, las asociaciones del sector han advertido de que un porcentaje considerable de vehículos no tiene la ITV en vigor. Circular sin la inspección actualizada no solo conlleva sanciones económicas, sino que supone un riesgo añadido para la seguridad vial, especialmente cuando se trata de coches con deficiencias técnicas importantes.
Además, estudios del sector sitúan la edad media del parque móvil español por encima de los 14 años, lo que evidencia la necesidad de reforzar el mantenimiento preventivo. Los vehículos más antiguos carecen de muchos de los avances tecnológicos actuales en materia de seguridad activa y pasiva, así como de sistemas modernos de reducción de emisiones.
Mantenimiento preventivo, la mejor estrategia
Los expertos coinciden en que la mejor forma de evitar sorpresas en la ITV es realizar revisiones periódicas y atender los pequeños síntomas antes de que se conviertan en averías mayores. Comprobar luces, neumáticos, niveles de líquidos y estado de frenos antes de acudir a la inspección puede marcar la diferencia entre un aprobado a la primera o una segunda visita obligatoria.
El mensaje de Juan José Ebenezer es claro: suspender la ITV no siempre es sinónimo de desastre mecánico. En muchos casos, se trata de una oportunidad para detectar y corregir fallos a tiempo, reforzando la seguridad del vehículo y alargando su vida útil.